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21 de octubre de 2008

All I need – Es de noche



1. Entre esas lecturas y relecturas que me llevan por las tardes y las noches, como esquirlas que saltan al cuerpo, entre Kapuscinski, Marosa Di Giorgio, Kundera, Paul Auster, Oesterheld, y esas películas y discos que respiran por casa, regresa la voz de Robert Desnos (Paris, 1900-1945). “Le fard de argonautes”, la amistad con Breton, Tzara y Aragon, el surrealismo, mis lecturas a los 16, jugar a la escritura automática, los viajes, La Plata camino Belgrano, las crónicas de películas, música y teatro, sus obras como “Corps et biens” (1930) y “Le sans cou” (1934), la cárcel nazi y la muerte.

Es de noche

Te irás cuando quieras
El lecho se ciñe y se afloja con las delicias igual que un corsé
de terciopelo negro
Y el insecto resplandeciente se posa sobra la almohada
Para estallar y entonces reunirse con lo oscuro
El oleaje llega martillando y se calla
Samoa la bella duerme entre algodones
Conejar ¿qué haces con las banderas? las arrastras por el fango
A la buena de Dios y en lo profundo de todo fango
El naufragio se acentúa bajo los párpados
Relato y describo el sueño
Recojo los envases de la noche y los ordeno sobre el estante
El ramaje del pájaro de madera se confunde con la irrupción irrupción
de los tapones en forma de mirada
Nada de volver allí nada de morir allí la alegría desborda
Un invitado de más a la mesa redonda en el claro verde esmeralda
del bosque con yelmos resonantes cerca de un
montón de espadas y armaduras abolladas
Nervio a modo de amorosa lámpara apagada al fin del día
Yo duermo

Robert Desnos. De "Corps et biens", en versión de Aldo Pellegrini.

....

2. Tarde noche calurosa afuera. La pila de discos y libros recién traídos, las fotos de Rikki Kasso, mientras Yorke musita en ‘All I need’ “soy una polilla que solo quiere compartir tu luz”. No hay mucho que decir. ‘In Rainbows’, séptimo álbum de Radiohead, se mete con nosotros, con nuestros amores y laceraciones modelo treinta y pico.

All I need
I’m the next act / waiting in the wings
I’m an animal / trapped in your hot car
I am all the days / that you choose to ignore
You are all I need
you’re all I need
I’m in the middle of your picture
lying in the reeds
I am a moth / who just wants to share your light
I’m just an insect / trying to get out of the night
I only stick with you / because there are no others
you are all I need
you’re all I need
I’m in the middle of your picture
lying in the reeds
it’s all wrong
it’s all wrong
it’s all right
it’s all wrong
it’s all wrong
it’s all right
it’s all wrong
it’s all right


Todo lo que necesito
Soy el siguiente acto/ que espera entre bastidores
Soy un animal / encerrado en tu auto bajo el sol
soy todos los días / que vos elegís ignorar
Sos todo lo que necesito
Sos todo lo que necesito
Estoy en el medio de tu foto
Yaciendo entre los juncos
Soy una polilla / que solo quiere compartir tu luz
Soy solo un insecto / tratando de salir de la noche
Solo me quedo pegado a vos / porque no hay otros
Sos todo lo que necesito
Sos todo lo que necesito
Estoy en el medio de tu foto
Yaciendo entre los juncos
Está todo mal
Está todo bien
Está todo mal
Está todo bien

Radiohead - All I Need (Scotch Mist Version)
http://es.youtube.com/watch?v=ioPDGJIf2QI&feature=related
Fotografías: Rikki Kasso.

18 de octubre de 2008

Desnudos y vestidos



La vida de una persona tiene zonas misteriosas, secretas, inexpugnables. Construimos enigmas en el otro que desconocemos nosotros mismos. De allí que esa ordinaria ‘normalidad’ de todo sujeto/objeto se muestre/visualice socialmente aceptable, pero bajo la superficie se revele ambigua, laberíntica, insondable a los ojos del otro.

….

Nuestros cuerpos ataviados son relatos acerca de nosotros mismos: insinúan/denotan/develan lo que pensamos, sentimos, hacemos; lo que ambicionamos, vivenciamos, ocultamos. En la dimensión social, la ropa es identidad, es sujeto. En el cuerpo y sus prendas se asienta también la personalidad. “Por lo que llevamos seremos comprendidos y juzgados, seremos catalogados por los demás y de ello dependerá en buena parte que seamos aceptados o rechazados por un determinado colectivo social”, define Javier Chavarría Díaz.
La vestimenta, por tal, es un acto estético; es expresión efectiva del ser en el corpus social. El génesis de tal acto se asienta en complejas relaciones que establece el sujeto condicionado por su entorno: la belleza, la apariencia, el estereotipo, y cuya meta es la autoidentificación del individuo dentro de un colectivo social, dentro de determinados parámetros, amoldado en patrones que se nos dicta o bien en el rechazo hacia los mismos. Entonces, el sujeto es su imagen, es lo que se pone, y lo que no viste.
Para Koning la relación cuerpo-vestimenta es íntima, fundamental. La ropa no es solamente una segunda piel, es la aceptación, por el cuerpo, de su extensión comunicativa, expresiva, de relación social y sexual, de proyección erótica. La moda no solo alcanza la envoltura externa sino a todo el ser humano. Es metamorfosis, transformación y confusión de roles y patrones sexuales.

….

A lo largo de la historia de la humanidad, la especie humana usó primero las prendas para guarecerse del clima hostil, pero con los siglos el hombre como ser cultural fue vistiendo/cubriendo su desnudez. La génesis de la ropa es paralela también al pudor como valor social.

….

Vestir una prenda constituye un acto pendular: entre la norma social - el hecho cultural - el factor estético, y la motivación física de guarecernos y protegernos ante el clima adverso. En esa dicotomía oscilante convive el hábito culturalmente ‘inobjetado’ de vestirse, solo propio del ser humano, como parte de nuestra condición primigenia.
En ese fluctuante universo social/cultural/moral del sujeto en la modernidad, el espacio cotidiano se convierte en el escenario público donde uno queda expuesto a la mirada del otro / YO ante la mirada del OTRO, el OTRO ante MI.
Ante esa observación se configura la exterioridad como expresión, a la vez que se enmarca el cuerpo/soporte en un contexto social para expresar la pertenencia/diferenciación. Esto nos enriquece porque añade a nuestro ser corporal significados que expresan (visten/desnudan) lo que somos. Nuestro vestir es parte de la gramática del relato privado que enunciamos hacia la esfera pública. Y esa enunciación, que hace público nuestro relato, revela parte de lo que somos. Vestir es enunciar, es un lenguaje.

….

Despojada del cuerpo, la ropa, la vestimenta, en la obra de arte contemporánea sustituye al sujeto, lo evoca, evoca al cuerpo ausente, y lo hace revivir desde la reapropiación del cuerpo mismo. Es el instrumento que atestigua las múltiples vivencias del cuerpo del sujeto individual y social.
La semiótica de la indumentaria que es la moda, surge reconstruyendo los discursos de la persona y su realidad pasada. (Ex)puesta, mostrada, trasciende el espacio de su funcionalidad restringida en la vida privada, para narrar nuevas historias desde antiguas vivencias. Esto dirá tanto de la moda como del ser que usó la prenda, dirá de las relaciones sociales y de las de poder de la que fue objeto, de su construcción de la propia identidad material como de la construcción subjetiva de su historia, en una dimensión social determinada.


Fragmentos corregidos – Apuntes para una residencia sobre Arte Moda y Vestimenta.
Fotografías:
Ryan McGinley – ‘Ann’.
http://www.ryanmcginley.com/
Lina Scheynius, ‘Diary - Summer 2007’.
http://www.linascheynius.com/

6 de septiembre de 2008

Tres cuadros: agua tierra aire




1. La belleza del movimiento

Siempre recuerdo esas palabras de Lennon, ‘la vida es eso que te está pasando mientras vos te empecinás en hacer otras cosas’. Debo dejar de pensarlo seriamente, y subirme a un bote y bajarme por los rápidos del río Juramento. Hay nuevas lecturas desde el abismo, el sol de la tarde en el balcón que nadie saltó, el viejo Symns regresando después de tanto, apuntes sobre cine e identidad que mostraré por ahí, llamadas vacías, voces vacías, gente vacía. Regreso por las canciones de Leonard Cohen y Marvin Gaye, mientras Editors atrona en la bandeja. Estoy saliendo al mundo nuevamente, y cuando empiezo a mirar todo de nuevo ya no se muy bien cuáles son -o eran- mis calles favoritas, las sombras, balcones o aromas preferidos. A veces creo que esta ciudad, como todas, está hecha de una trama de misterios y secretos que se develan de modos sigilosos, y en la que nosotros operamos como actores vacuos, casuales, incidentales. Definitivamente esto no es una fábula de Esopo. La tragedia es anacrónica, y últimamente solo balbuceo. Me lo merezco: ‘ser el siguiente acto que espera entre bastidores’ como dice Yorke. Me estoy quedando sin creencias, ni siquiera en los proverbios creo. "Ubi dubium ibi libertas" (Donde hay duda, hay libertad) reza un proverbio latino. ¿Debería empezar a creer en ellos acaso? ¿Creer en algo para asirte de ello?
Varias horas después un fragmento de “Mi amada estanque azul huerto cabellos”, desde ‘Todo el viento del mundo’, de Edgard Bayley.
(…)
“te doblegas te curvas en tu fiebre antigua en tu costado
los dos solos devorando toda noche toda celda
súbito amanecer canal del sueño
lengua que disuelvo en mi silencio en mis dos puertos
tibio cuerpo llegada partida del mar polo irremediable
y humedecido y nadando entre cataclismos y lámparas y brazos
sin memoria sin nombre
abierto al dios que nos recrea
en cada espasmo de labios azules de piedras azules
en la nuca en la espuma en el purísimo rescoldo
desciendo al día primero a la primera mañana al aviso inicial
por tus ojos por tu boca por tu sexo penetro me despido
pierdo altura razón vidamuerte te tomo me disuelvo
y otra vez te amo soy el día cerca de tus hojas
un río una voz”.


2. Los dos viajes
“Puede decirse que la fuga ha terminado, pero también que sigues de viaje en tu casa, por la carretera perdida.
El mundo se te ha convertido, tras tu lento regreso, en un país extranjero donde ya no existe la necesidad de huir de él ni tampoco la de volver a casa.
Antes de que el mundo fuera un país extranjero, la literatura era un viaje, una odisea. Había dos odiseas, una era la clásica, una epopeya conservadora, que iba desde Homero a James Joyce y en la que el individuo regresaba a casa con una identidad reafirmada, a pesar de todas las dificultades, por el viaje a través del mundo y también por los obstáculos hallados en su camino: Ulises, en efecto, volvía a Ítaca, y Leopold Bloom, el personaje de Joyce, también, en su caso lo hacía en una especie de viaje circular de la repetición edípica. La otra odisea era la del hombre sin atributos de Musil, que se movía, al contrario que Ulises, en una odisea sin retorno y en la que el individuo se lanzaba hacia delante, sin volver jamás a casa, avanzando y perdiéndose continuamente, cambiando su identidad en lugar de reafirmarla, disgregándola en aquello que Musil llamaba «un delirio de muchos.
(…) Alma y viaje son los conceptos sobre los que indaga con más obstinación y frecuencia el viajero Montaigne, que parece estar huyendo de la oscura tumba en la que yace el espíritu de su tiempo: “El alma tiene ahí (en el viaje) un continuo ejercicio al observar las cosas desconocidas y nuevas; y no conozco en absoluto mejor escuela para formar la vida que proponerle incensantemente la diversidad de tantas otras vidas”.

Fragmento de ‘El mal de Montano’, Enrique Vila-Matas. (Anagrama, Barcelona 2002).


3. Una falsa violación, un haiku
Guada me mostró algo de este chabón. La obra del fotógrafo nipón Nobuyoshi Araki (Tokio, 1940) no es de medias tintas. Se tensa entre la pasión y el odio. Para él, la fotografía es, entre otras cosas, «obscena, una acción amorosa, una falsa violación, un haiku» o un «viaje sentimental». Es implicación personal, es emocional, es toda intensidad hasta la obsesión. Y Tokio es el escenario dramático de la puesta donde el sexo en cuadros brumosos se confunde con jovencitas en sumisión y fetichismo. La mirada de Araki no pasa desapercibida. Vale darse una vuelta.
http://www.arakinobuyoshi.com/
http://www.photology.com/schede/gallery/artisti/SCHEDA2.ASP?ID=3
http://www.lafabricagaleria.com/es/artistaficha.php?idautor=17

Fotografía: Nobuyoshi Araki. Serie diary 2005, y Serie kaori 2002.

27 de junio de 2008

Una inquietante noche con Floria




Tosca, la ópera que Giácomo Puccini concibió con un marcado tono político en la Europa del 1800, durante los años de la invasión de Napoleón a Italia –a tono con sus ideas revolucionarias–, fue la obra que dio vida al personaje de Floria Tosca. Mujer hermosa como deseada, el personaje de Floria -una cantante de opera, amante del pintor romano volteriano Cavaradossi, de ideas antimonárquicas-, fue el que inspiró a los padres de Floria Sigismondi (1965, Pescara, Italia) a bautizarla con ese nombre.
Desde luego, Floria, hija de cantantes de ópera, hizo honor a su legado nombre, y desde su temprana mirada hacia fines de los noventa, como artista todoterreno, no ha dejado de reformatear desde diferentes lenguajes un personal conceptualismo de arte, sombrío, bizarro.
Canadiense por adopción, Floria es hoy una de las artistas tan polifacéticas como innovadoras de los últimos años de la estética audiovisual. De mirada en extremo inquietante como fotógrafa, directora, pintora y videoinstaladora, esta chica se las trae desde hace un tiempo.
Afincada entre Toronto y Nueva York, Sigismondi dirigió videos musicales de David Bowie, Sigur Rós, The White Stripes, The Cure, Björk, Interpol, Leonard Cohen, Muse, Amon Tobin y Marilyn Manson, entre tantos.
Basta ver parte de su trabajo (mucha de obra fotográfica es tomada en sus set de filmación) para reconocer una estética oscura, provocadora, que va de lo onírico a lo pesadillesco. Disecciona quirúrgicamente la realidad hasta hacerla tortuosa, con seres de un ‘submundo’ gótico habitantes de éste que nos toca, ocultos tras máscaras y disfraces, entre insectos y reptiles, dentro de universos mutilados o fetichistas.
Floria también realizó ‘Postmortem Bliss’, un cortometraje donde –con guión de Lilian Berlin– en plan homenaje a “Rebelde sin causa”, crudamente retrata a una generación adicta, sobremedicada y maldiagnosticada.

Vale la pena ver su vasta obra en: http://www.floriasigismondi.com/
Otras gemas de Sigismondi:
Sigur Ros y su video ‘Untitled’: http://www.youtube.com/watch?v=tTEG5bz70Sg
Tricky by Floria desde ‘Makes me wanna die’: http://www.youtube.com/watch?v=dtkgq6CWuJQ&feature=related
Nuestro amado Bowie con ‘Little wonder’: http://www.youtube.com/watch?v=H4YjzezXy30
Marilyn Manson x Floria en ‘Beautiful people’: http://www.youtube.com/watch?v=fLEHtwq9KZM
Aquí The Cure con ‘The end of de world’: http://www.youtube.com/watch?v=oCjQN7mQAzI
Mi gran Leonard Cohen version Floria ‘In my secret life’: http://www.youtube.com/watch?v=meBNeNwiagw
Björk me puede, aquí desde ‘I Have Seen It All’ (Webeo): http://www.youtube.com/watch?v=zbouV50f26Q
El cortometraje ‘Postmortem bliss’ y una entrevista a Floria en:
http://static.h.customers.artful.net/hermes/behindthescenes/index_camera_details_6.html

13 de mayo de 2008

Escritos incandescentes


Algunos escritos incandescentes desde el inédito 'Pararrayo', algunas fotos de la inglesa Lara Jade para iluminarnos sombríamente, y esas canciones de Cat Power y Portishead que como asesinas seriales nos acechan hasta doblegarnos, hasta despedazarnos lenta, muy lentamente
http://www.youtube.com/watch?v=bNA5i3Kkb24&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=imrfo-uRjcE&feature=related

llamalo amor

Aún la tarde pesa erosionada
detrás de sus ventanas
¿nos habíamos telefoneado?
¿estás cansada?

los señuelos esparcidos
alumbran juramentos chicos rubíes
aliento a bengala
océanos que laten
abrazos
relámpagos
en la ruta las estrellas celebran el viaje

–ninguna espera reconoce su abandono–

zumbante la lluvia
mañana de lejos
caminos que cruzan siempre
entre la tersura de las coordenadas
y tus piernas a horcajadas
¿habíamos enloquecido?
¿estás cansada?

las redes no saben a caricias
apenas umbrales de cenizas
sombrías gozantes
me despierto
¿estás dormida?

llamalo amor
esquirlas
incandescentes
disolviéndonos
orbitamos
cabalgando el viento eléctrico
la vigilia nos pronuncia
abierta de heridas que guardan sus propias curas

-puedo oírte- decís
púrpura flor
pétalo albur
-ábrete al sol-


revelación en tus manos

Mil demonios rugen bajo un desfiladero de cenizas
el antiguo solar de los deseos se ilumina bajo tu sombra
la casa de la vigilia se ha marchado
la noche ahora es ardor de estrellas
la noche mañana será risas locas

Te nombro desde mi rijoso canto
y súbitamente la lluvia moja rémora
el aire pájaro florece pervive
la revelación en tus manos
hasta comprender por fin

Vas a comprender por fin


Náufrago

Algunas mañanas tienen la claridad ahogada
barbijos de sol
a la vera de famélicas dentelladas

Algunas noches sueñan el amor naufrago
arrancado de tus orillas

Me duermo en las marejadas de tu sueño
me duermo en las playas de tu océano


Inéditos de "Pararrayo".
Fotografía: Lara Jade http://www.larajade.com

6 de mayo de 2008

Las cornisas de Sophie III


MARTES. Otoño, hubo sol, ningún lugar.

Feromonas: sustancias químicas secretadas con el fin de provocar un comportamiento de atracción sexual determinado en otro individuo de la misma especie. Vaya definición. La química del amor es uno de esos territorios que no reconoce fronteras ni dimensiones. La obra de Sophie Calle, tampoco, eso creo. A propósito, nadie aclara cuándo se vence o se empieza a extinguir la dichosa sustancia. Sino preguntáselo a la linda de Sophie, mi obsesión por estos días vaya uno a saber por qué. Seguramente porque siempre nos estamos yendo por amor, estamos cruzando un océano por amor, nos estamos mudando por amor, y también porque nos estamos quebrando por amor.
Hace más o menos tres años, Sophie Calle recibió un e-mail de ruptura que leyó en la pantalla de su teléfono mientras estaba de viaje, en Tokio. “Prenez soin de vous (cuidate)”, le escribiría su amante G. a modo de despedida en ese mail. “No era la carta de un sinvergüenza, pero terminaba con la frase Prenez soin de vous. Y eso me indignó”. Las cartas de amor, cito a Enrique Vila-Matas que cita Fernando Pessoa, son ridículas. Ridículas. “¿Pero que decir de las de ruptura? Sin duda también pueden serlo”.
Las despedidas pueden ser silenciosas, frescas, tristes, aterradoras. Gaby, mi amiga desembarcada hacía poco de Londres y Ámsterdam, un día, una mañana platense de hace ya varios veranos, me había dejado una nota luego de tanto vivir(nos): “el tiempo que choca en los bordes del espacio. Lo mejor es levantarse e irse”. Allí empecé a dejar de tratar de entender acerca de las partidas.
Pero cómo interpretar la despedida que recibió Sophie cuando me entero que ese “prenez soin de vous” podía también traducirse por “Que dios te ampare”. Tienes razón Enrique: es razón suficiente para sentir un cierto escalofrío. En ese e-mail de despedida de G. se leían una serie de explicaciones que desembocaban en esa glacial despedida. La del escalofrío.
“Al no saber cómo responder, le pedí a 107 mujeres que la interpretaran según sus profesiones, la analizaran, comentaran, actuaran, bailaran y cantaran en mi lugar. Entre otras profesiones, convoqué a una mediadora familiar, una jueza, una criminóloga, escritoras, actrices, cantantes”, dijo tiempo después Calle. Así comenzó una de las más interesantes aventuras estéticas de los últimos años, el libro “Prenez soin de vous”. En él encontramos bailarinas, criminólogas, periodistas, astrólogas, poetas, matemáticas, dramaturgas, traductoras, pintoras: todas interpretando, subrayando, mordiendo, analizando sintácticamente, decodificando el mensaje de G.
“Recibí un e-mail de ruptura”, explica Sophie en su libro. "No supe qué responder. Fue como si no fuera conmigo aquello. Terminaba diciendo: 'Cuídate'. Tomé la recomendación al pie de la letra. Le pedí a 107 mujeres que me ayudaran a interpretar el e-mail. Que lo analizaran, lo comentaran, lo representaran, lo bailaran, lo cantaran, lo disecaran, lo agotaran. Que hicieran el trabajo de comprender por mí. Que hablaran en mi lugar. Una manera de tomarme mi tiempo para romper. A mi ritmo. En definitiva, cuidarme”. En las páginas finales de su libro aparece fotografiada una cacatúa que también lee el e-mail de G. y acaba metiendo su pezuña en él. Puede que haya cartas de amor ridículas, pero también las hay muy peligrosas, dispara Vila-Matas.
¿La ruptura de un amor es asunto íntimo, personal?. No al menos para Sophie. Al contrario, se inscribe en un campo común, universal. ¿Quién no ha cruzado, en algún momento de su vida, por una historia así? Alan Pauls escribió sobre el amor después del amor en su novela El pasado. Y Woody Allen dijo: “Mi mujer se fue con otro; entonces, yo la dejé”.
La historia de un amor hecho trizas fue a dar a cada una de esas mujeres que trabajaron desde su propio lenguaje profesional. Una periodista de la Agencia France-Presse escribió una información, una especialista en palabras cruzadas hizo un crucigrama con el contenido del email; una lingüista le corrigió las faltas de ortografía y de estilo; una doctora en física comparó la ruptura del átomo con una ruptura sentimental y una jueza estableció un paralelo entre un contrato inmobiliario y un contrato amoroso. Todo fue fotografiado o filmado y forma parte de la exposición.

-¿Hizo todo eso para vengarse?
-Me lo pregunté al comienzo. Pero no. Fue una forma de exorcizar mi propia impotencia. Me sentí incapaz de responder sola y terminé pidiendo ayuda.
-¿Y le sirvió para olvidar?
-En realidad, dos meses después de comenzar a recoger testimonios, rogaba que ese hombre no reapareciera. En ese momento solo me importaba el proyecto artístico.
-¿Ese hombre volvió alguna vez?
-No.

Fotografía: Sophie Calle. Escritura sobre sí misma.

3 de mayo de 2008

Las cornisas de Sophie II


SABADO. La larga noche crece.

No sé por donde voy. No sé qué camino he tomado en este laberinto. En cada paso que damos debemos tener la explicación de qué hacemos aquí, de por qué he llegado hasta este lugar. Había estado buscando esos escritos de Sophie Calle del que hablamos con Guadalupe hasta que los encontré y los releí, luego de años, casi con desesperación: “Nueve etapas de un calvario amoroso”. La historia de amor/desamor de una chica, Sophie, que no es cualquier chica –léase artista conceptual, fotógrafa, exhibicionista ante todo, francesa, exorcista de su propio dolor a través de una vasta obra–. La cosa es así: conoce a un retratista norteamericano, Greg Shepard, en un bar hace un buen tiempo. Él le presta las llaves y desaparece por un tiempo. Allí ella encuentra una nota en un trozo de papel debajo de un paquete de cigarrillos: ‘Resoluciones para el nuevo año: no mentir más, no morder más’. Dormirá esa noche sola.
Cuando has tenido en tu camino, por unas horas/días/semanas, a una chica hecha de luz, es difícil sacar de tu cabeza eso que no sabés en qué catálogo de tus relaciones poner, si es que lo único que conociste de ella fue intensidades/deseos/laberintos/partidas. ¿Podríamos entender esa nota?
A ver, una adivinanza ¿Cuál es la mejor parte del sándwich?. ¿Arriesgás? Pedí ayuda si querés. ¿Para vos es el jamón?, ¿el pan? No, no al menos para mí. Es la mordida.
La inquietante de Sophie, que se la ha pasado husmeando en vidas ajenas y desnudando todas las suyas, concibe desde ese punto de partida un puñado de obras que ví en video (No sex last night que fue estrenado en los canales comerciales de televisión y que describirá el viaje de la pareja a una iglesia de Las Vegas para casarse con un par de anillos arrendados), que leí (Nueve etapas de un calvario amoroso), y que llevó a exposición como “El marido”. Es el corolario de un matrimonio fallido: comienza cuando Shepard le regala La carta de amor, una pintura del siglo XIX. Sigue el martes 10 de marzo de 1992, a las 11 y 50, cuando “me arrojó a la cara los siguientes objetos: una cacerola vacía, un tostador de pan, un sofá amarillo de dos plazas, cuatro cojines, una biografía de Bruce Nauman y un teléfono negro que me destrozó el tabique. Quedaba un agujero en el muro: lo oculté detrás de nuestra fotografía de boda”. Y continúa con un capítulo titulado La rival: en él descubre que nadie, jamás, le ha escrito una carta de amor.
La coronación de ese amor con anillos alquilados en un local de casamientos express al borde de una ruta en Las Vegas terminaría tiempo después con la ruptura. Al final, llegan otros hombres, amantes necesarios, que alimentan el capítulo El Otro, donde Sophie apunta: “Me gustaba este hombre, pero, desde nuestra primera noche de amor tuve miedo de mirarle. Aún creía amar a Greg, y temía ser invadida por la idea de que el hombre que estaba en mi cama no era el bueno. Preferí cerrar los ojos. En la oscuridad, al menos, subsistía la incertidumbre. Un día cometí la torpeza de decirle por qué, en la cama, mantenía los párpados cerrados. No dejó traslucir nada de sus pensamientos. Meses más tarde, liberada por fin del fantasma de Greg y de mis dudas, abrí los ojos, segura ya de que era a él a quien quería ver. No sabía que sería nuestra última noche: él iba a dejarme. "Lo que sucede posee tanta anticipación que no podemos nunca atraparlo y conocer su verdadera apariencia" (R. M. Rilke)”

Fotografía: Sophie Calle. "El rehen". De la serie 'Nueve etapas de un calvario amoroso'.

2 de mayo de 2008

Las cornisas de Sophie I


VIERNES. El principio/fin de la madrugada.

Son misteriosas, laberínticas, las formas que vamos tomando con el correr de los días, de las semanas y los meses. Es como el murmullo de la ciudad que crece con la luz del día, se mete por el balcón, atraviesa nuestra ropa, camina sobre nuestra comida, samplea con nuestras canciones y se marcha con la noche. Nunca es el mismo. La absurda normalidad no es lo que nos pasa seguramente. Espero que nunca me pase en realidad. Bueno, hay que confesarlo: ¿nunca tuviste el deseo, muy fuertemente adentro, de ser un tipo normal? ¿eso de llevar una vida normal? Lo he deseado tanto alguna vez. Sentarme en una banca de parque, y lo único que veía en el horizonte eran hombres y mujeres con pequeños hijos e hijas de todas las edades y formas posibles e inimaginables, mientras una de mis vidas iba en picada como un avión con destino de tragedia.
Y ocurrió. Se hizo añicos ese avión y ninguno alcanzó ni siquiera a saber dónde estaban los paracaídas. Quedamos esparcidos. Pedazos de mi cuerpo por todos lados, que iba encontrando con el paso de las semanas, de los meses. ¿Has caminado alguna vez entre tus restos?, digo, entre lo que queda de vos después de volar. Olor a carne quemada, ardida, desgarrada, destruida, quiero decir. Es que me estoy preguntando cómo es que salimos de esos años niños de treparse a los paraísos, de ir a los circos, emprender caminatas río arriba, andar salvajemente en bici sin rumbo alguno, y enloquecer con esos pueblerinos parques de diversiones que llegaban al barrio donde viví de chico. Y cómo es que nos metimos en estos caminos donde las señales viales son mentirosas, donde no las hay, donde el camino no se ve, que no advierten de cornisas ni zigzag, y donde los bancos de niebla cada tanto se meten en tus asuntos.
Entendámoslo así. No hay un hombre real viviendo en un mundo real. Hay cientos y miles de mundos más bien para esto que somos, con mil pieles abajo, mutando como serpientes. Y deberíamos agradecerlo. No imagino ser el mismo por años, por siglos. Quiero batallas imposibles, lunáticas, perdidas, afiebradas. Como los amores que nos encuentran acaso porque vamos por ahí intentando ser un tipo y terminamos siendo lo que verdaderamente somos.
Creo que el bueno de Ray Loriga tenía razón: dos días distintos te convierten en una persona diferente. Y no hablo de una vida real, hablo de la vida verdadera, de la verdad que somos. Por eso creo que las mentiras saben más de la verdad que la misma verdad, porque son crudas, porque la han merodeado, la fisgonearon sin que lo supiéramos, la hicieron un secreto, y como una fotografía la revelan, la desnudan desde las entrañas, desde su génesis, desde las tripas. Cuántas veces hemos estado desnudos, animales en celo después de todo, consumando cada una de nuestras perversiones sin saber nada el uno del otro. O creyéndolo saber. Nos mentíamos, nos sincerábamos. Al fin y al cabo, solo queríamos ser personas realies, un hombre real, pero ni siquiera sabíamos como serlo. Quizás solo rellenábamos ausencias. Cada vez menos trato de interpretar los silencios que crecen. Me lo he propuesto, no voy a pensarlo. Todavía debemos seguir haciéndolo.
Fotografía: Sophie Calle.

30 de abril de 2008

La honda mirada de Florencia Blanco


Teína es una de esas revistas que al dar con ella, bien vale la pena soltar anclas para quedarse allí un buen tiempo. Es una publicación electrónica trimestral nacida en Valencia y emprendida por una decena de argentinos, españoles y una guapa chilena. Van por su quinto año, ya por el número 17, con formatos temáticos. Justamente, en el último fechado en febrero, el crédito criollo Florencia Blanco – fotógrafa ella (1971)– reluce en una sustanciosa nota. Revela lo que su mirada indaga, ahonda, explora. (www.revistateina.com)
La cotidianeidad de una particular sociedad como la salteña y sus habitantes, es el objeto de la mirada despojada de esta muchacha que se dice tímida, resulta espontánea, y desde que nació en Montepellier (Francia), vivió de pequeña en Pedro Luro (Provincia de Buenos Aires) y a los 11 llegó a Salta, no paró de mudar(se) en su vida. Se lo intuye/descubre en sus pasos/miradas. Esta chica no ha estado quieta. Y su obra lo prueba: hasta aquí las series ‘Salteños’ (2000), ‘Aproximación’ (2005) y ‘Fotos al óleo’ (work in progress), que también se pueden ver en su sitio http://florenciablanco.com.ar/. Eso es solo una parte de tanto pergaminos que ostenta la muchacha.
Su mirada full color transita por los espacios cotidianos, por el mundo ordinario de seres que cruzás por la calle y no reconocés, anónimos hombres mujeres adolescentes niños viejos que marchan por la vida habitando una provincia críptica, conservadora, de tradiciones arraigadas y pesadumbres que los nuevos vientos están agitando lentamente. Los ojos de Florencia Blanco detrás de su cámara, y su interrogación/mirada son ese viento necesario, emergente del tiempo que habitamos. La muchacha no es cosa menor: trabajó en películas como “La niña santa” de Lucrecia Martel y “El bonaerense” de Pablo Trapero. Mientras, la chica mira que te mira. Y su mirada no es cosa para dejar pasar. En “Aproximación” explora a las mujeres de su círculo familiar en estados comunes, cotidianos, y en “Fotos al óleo” investiga las fotografías pintadas al óleo de antaño. Todo un hallazgo. Va aquí algo de ese encuentro con Teína.

SOBRE SALTEÑOS
“A veces conocía a las personas y otras no, pero a los lugares sí los conozco porque son los que frecuento cuando estoy en Salta. A este bar (Madrid Snooker Club) no era la primera vez que iba, al río voy siempre, conocía casas antiguas y además preguntaba a todas mis tías abuelas y a las señoras grandes qué casas lindas se acordaban que había en la ciudad. Para sacar la foto, pedía permiso porque no tenía necesidad de hacer sí o sí una en particular, y además la gente accedía la mayoría de las veces. Y si alguien me decía no, bueno, estaba bien: hay otros señores, otros motivos que fotografiar; no era un problema. En otros casos el fotógrafo esta al límite y se juega a sacar la foto sí o sí, por ejemplo, cuando se trata de una denuncia. Acá no era el caso”.

LOS HOMBRES NO LLORAN
“Porque tienen que ver con la cultura en la que crecí. Con Salteños descubrí algunos deseos personales: me pregunté cómo ser mujer, qué casa quiero o qué familia, por ejemplo. Es muy fuerte. Los íconos de la cultura quedan fijos en una imagen y hablan de un estilo de vida. En esa foto (Día de los estudiantes) donde dos jóvenes muestran sus músculos y se ve, desafiante, su auto detrás, si bien es divertida, también evoca la imagen de una sociedad machista. Ellos tienen que ser fuertes: «Los hombres no lloran». A la vez, ese razonamiento lo encuentro, por ejemplo, en mi pareja. Desde que nos conocemos Enrique habrá llorado sólo 2 ó 3 veces, y yo más o menos 10 mil”.

SERIE APROXIMACIONES
“En este trabajo me detengo, estoy ahí. No voy apurada. Descubrí cosas nuevas de las personas que fotografié y de mí, sobre todo en lo que tiene que ver con lo femenino, con ser mujer, con estar cerrada o no. Fue mirarme. La foto donde se ve el mar termina la serie, y para mí es mirar hacia delante. La sensación de alivio y de placer, porque el mar tiene algo de eso”.
Fotografía: Tomando sol 1997. Florencia Blanco. http://florenciablanco.com.ar

2 Bayley para respirar


“La poesía existe para que la muerte no tenga la última palabra” (Bayley)


Cuando ella

Cuando ella abre los ojos las horas despiertan
respiran como matas de hierba al amanecer
como pájaros en la mañana del día siguiente
cuando ella extiende sus brazos la máscara cesa
el olvido cesa las orugas reinician su marcha
cuando ella vuelve a nadar en el agua dormida
la tierra entrega sus llaves sus momentos propicios
su amapola su maíz
una lluvia de azufre una bandera en llamas
cuando ella mira a lo lejos
se disuelven las sombras y el nacimiento llega

De Todo el viento del mundo
Edgar Bayley

Las sombras

deja que esta noche llegue hasta el borde del agua
deja que la sombra oculte poco a poco el mar
él no interrumpe su ronda
no hace pausas en su camino y sigue cantando con tu corazón
deja que esta noche sorprenda nuestro eco
y la tierra firme en tu alma
si miras mejor las sombras perderán su equilibrio
se abrirán en claridades y el agua volverá a su cauce

si miras mucho ellas rasgarán sus entrañas
y el alba saldrá del mar
para tendernos una mano mojada
y un silbido largo y limpio

entonces podremos andar por los atajos y los montes
hasta la noche siguiente
hasta que se acerquen otra vez los bordes del agua
los lindes del espejo y de la luna

De La Vigilia y el Viaje
Edgar Bayley

Fotografía: Ananke Asseff (Retazos del paraíso, 2004)
http://www.anankeasseff.com

25 de abril de 2008

El sexo. Nan Goldin

1978. Londres.

“El sexo es sólo una parte de la dependencia sexual. El placer se convierte en la motivación, pero la satisfacción real es romántica. La cama se convierte, en un foso donde las luchas y tensiones de una relación se intensifican o suavizan. El sexo no trata sobre la actuación (el hecho físico), trata sobre una cierta manera de comunicación basada en la confianza, en la exposición y vulnerabilidad que no pueden ser expresadas de otra manera. El sexo se convierte en un microcosmos de la relación, el campo de batalla, un exorcismo".
(Extraido de: La balada de la dependencia sexual)
Nan Goldin, fotógrafa.