29 de diciembre de 2008

El amor es una cuestión de coordinación - 2046


– “Una vez me enamoré, pero ella me dejó. Fui a 2046, pensé que quizás estaría esperándome ahí. Pero no la encontré. ¿Me amaba? Nunca lo averigüé. Quizás no debía saberlo. No puedo dejar de preguntarme si me amaba. Quizás la respuesta es un secreto que nadie debía saber”.

– “¿Puedes decirme lo que sientes? ¿Me amas…, o no? Tengo miedo de tu respuesta… pero tengo que pedírtelo: ven conmigo.”

– "El amor es una cuestión de coordinación. De nada sirve encontrar la persona si no es el momento adecuado".

– "No recuerdo hace cuánto estoy en este tren. Empiezo a sentirme muy solo..."

– “Necesito verte. Si sigues pensando que no debemos estar juntos, dímelo con franqueza. Ese día, hace seis años, un arco iris iluminó mi corazón. Aún sigue ahí. Como una llama que arde en mí. ¿Qué sientes tú por mí? ¿Un arco iris después de la lluvia? ¿O… acaso… ese arco iris se borró hace tiempo? Espero tu respuesta”.

– "El amor es una cuestión de tiempo"


Fragmentos de diálogos del filme “2046”, escrita y dirigida por Wong Kar-wai (2004)
Interpretación: Tony Leung (Chow Mo Wan), Gong Li (Su Li Zhen), Takuya (Tak Kimura), Faye Wong (Wang Jing Wen),
Música: Peer Raben y Shigeru Umebayashi.
Fotografía: Christopher Doyle, Lai Yiu Fai y Kwan Pun Leung.

Algunas canciones:
“Perfidia” por Nat King Cole:
http://www.goear.com/listen.php?v=f204107
“Sabor a mí” en la versión del Trío Los Panchos:
http://www.goear.com/listen.php?v=b7c4679
“Contigo en la distancia” x Lucho Gatica:
http://www.goear.com/listen.php?v=f204107
“Algo contigo”, versión Calamaro:
http://www.goear.com/listen.php?v=6797e0b

18 de diciembre de 2008

Los blasfemos márgenes de Perlongher – Evita vive


La controvertida obra de Néstor Perlongher (Buenos Aires 1949 – San Pablo 1992), discutida, revalorizada y aún en proceso de ‘descubrimiento’ desde hace más de una década cuando tras su muerte sus papeles comenzaron a publicarse, remite a insumisión, trasgresión, irreverencia, perversión. La potencia simbólica que tiene su obra está habitada de una violencia provocadora, irredenta, subversiva, que abofetea todo imaginario posible y yendo hasta el fondo, socava jerarquías, cánones y géneros literarios.
En ese camino, hay una operación tangencial en Perlongher: la carnavalización, apoteosis del goce desenfrenado que reinterpreta la trágica realidad histórico política, que logra plenitud en el sarcasmo, la ironía, la risa insaciable, en las márgenes. Literatura border, marginal, explora lo trágico poniéndolo burlescamente en el centro. Bajtin apunta que lo carnavalesco expresa una cosmovisión deliberadamente opuesta a la oficial, pues invierte valores imperantes, jerarquías, ocasionando su destrucción y regenerándolos a su vez, en una realidad opuesta como apunta acertadamente la bahiense Nidia Burgos.
‘Evita vive, en vez de padecer la enfermedad, la muerte, y el dolor por los pobres y afligidos, tal como la inmortalizó la ideología partidaria, goza desvergonzadamente de su cuerpo y procura también placer carnal a otros’.
Fue –aun lo sigue siendo– un cuento maldito en la literatura argentina. “Evita vive” encaja entre esos textos-asedio sobre la figura de Eva Perón, en la que Perlongher reenfoca y disecciona el mito. Santa y prostituta. Canonizada y demonizada, Eva en la pluma de uno de los más altos poetas argentinos del siglo XX, es el centro de una celebración escatológica, ideológica, orgiástica, libertaria.
En la obra poética de Perlongher destellan ‘Austria-Hungría’, ‘Cadáveres’, ‘Hule’, ‘Aguas aéreas’, prosas como ‘El fantasma del Sida’ (1988) y ‘La prostitución masculina’ (1993). Pero ‘Evita vive’ es un punto alto. Obra blasfema, fechada en 1975, fue publicada primero en inglés como "Evita Lives", traducido por E. A. Lacey e incluido en ‘My deep dark pain is love’, en 1983 en una selección de textos de Winston Leyland en San Francisco. Luego se publicó en Suecia como "Evita vive", en 1985. Recién en abril 1987 la revista ‘Cerdos y Peces’ que dirigía Enrique Symns la publicó en castellano en Argentina, pero fue su edición en ‘El Porteño’ en abril de 1989, la que causó una polémica pública.


Evita vive

1.
Conocí a Evita en un hotel del bajo, ¡hace ya tantos años! Yo vivía, bueno, vivía, estaba con un marinero negro que me había levantado yirando por el puerto. Esa noche, recuerdo, era verano, febrero quizás, hacía mucho calor. Yo trabajaba en un bar nocturno, atendiendo la caja hasta las tres de la mañana. Pero esa noche justo me peleé, con la Lelé, ay la Lelé, una marica envidiosa que me quería sacar todos los tipos. Estábamos agarrándonos de las mechas detrás del mostrador y justo apareció el patrón: "Tres días de suspensión, por bochinchera". Qué me importaba, rapidito me volví para la pieza, abro... y me la encuentro a ella, con el negro. Claro, en el primer momento me indigné, además ya venía engranada de pelearme con la otra y casi me le tiro encima sin mirarla siquiera, pero el negro –dulcísimo– me dirigió una mirada toda sensual y me dijo algo así como: "Veníte que para vos también alcanza". Bueno, en realidad, no mentía, con el negro era yo la que abandonaba por cansancio, pero en el primer momento, qué sé yo, los celos, el hogar, la cosa que le dije: "Bueno, está bien, pero ésta ¿quién es?". El negro se mordió un labio porque vio que yo había entrado en la sofocación, y a mí, en esa época, cuando me venía una rabieta era terrible –ahora no tanto, estoy, no sé, más armoniosa–. Pero en ese tiempo era lo que podía decirse una marica mala, de temer. Ella me contestó, mirándome a los ojos (hasta ese momento tenía la cabeza metida entre las piernas del morocho y, claro, estaba en la penumbra, muy bien no la había visto): "¿Cómo? ¿No me conocés? Soy Evita". "¿Evita?"–dije, yo no lo podía creer– . "¿Evita, vos?" –y le prendí la lámpara en la cara. Y era ella nomás, inconfundible con esa piel brillosa, brillosa, y las manchitas del cáncer por abajo, que –la verdad– no le quedaban nada mal. Yo me quedé como muda, pero claro, no era cosa de aparecer como una bruta que se desconcierta ante cualquier visita inesperada. "Evita, querida" –ay, pensaba yo–"¿no querés un poco de cointreau?" (porque yo sabía que a ella le encantaban las bebidas finas). "No te molestes, querida, ahora tenemos otras cosas que hacer, ¿no te parece?" "Ay, pero esperá", le dije yo, "contame de dónde se conocen, por lo menos". "De hace mucho, preciosa, de hace mucho, casi como del África" (después Jimmy me contó que se habían conocido hacía una hora, pero son matices que no hacen a la personalidad de ella. ¡Era tan hermosa!) "¿Querés que te cuente cómo fue?" Yo ansiosa, total igual tenía el encame asegurado: "Sí, sí, ay Evita, ¿no querés un cigarrillo?", pero me quedé con las ganas para siempre de enterarme de esa mentira (o me habrá mentido el negro, nunca lo supe) porque Jimmy se pudrió de tanta charla y dijo: "Bueno, basta", le agarró la cabeza –ese rodete todo deshecho que tenía– y se la puso entre las piernas. La verdad es que no sé si me acuerdo más de ella o de él, bueno, yo soy tan puta, pero de él no voy a hablar hoy, lo único que el negro ese día estaba tan gozoso que me hizo gritar como una puerca, me llenó de chupones, en fin. Después al otro día ella se quedó a desayunar y mientras Jimmy salió a comprar facturas, ella me dijo que era muy feliz, y si no quería acompañarla al Cielo, que estaba lleno de negros y rubios y muchachos así. Yo mucho no se lo creí, porque si fuera cierto, para qué iba a venir a buscarlos nada menos que a la calle Reconquista, no les parece... pero no le dije nada, para qué; le dije que no, que por el momento estaba bien, así, con Jimmy (hoy hubiera dicho "agotar la experiencia", pero en esa época no se usaba), y que, cualquier cosa, me llamara por teléfono, porque con los marineros, viste, nunca se sabe. Con los generales tampoco, me acuerdo que dijo ella, y estaba un poco triste. Después tomamos la leche y se fue. De recuerdo me dejó un pañuelito, que guardé algunos años: estaba bordado en hilo de oro, pero después alguien, no supe nunca quién, se lo llevó (han pasado tantos, tantos). El pañuelito decía Evita y tenía dibujado un barco. ¿El recuerdo más vivo? Bueno, ella, tenía las uñas largas muy pintadas de verde –que en ese tiempo era un color muy raro para uñas– y se las cortó, se las cortó para que el pedazo inmenso que tenía el marinero me entrara más y más, y ella entretanto le mordía las tetillas y gozaba, así de esa manera era como más gozaba.
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2.
Estábamos en la casa donde nos juntábamos para quemar, y el tipo que traía la droga ese día se apareció con una mujer de unos 38 años, rubia, un poco con aires de estar muy reventada, recargada de maquillaje, con rodete... Yo le veía cara conocida y supongo que los otros también, pero era un poco bobo, andaba con Jaime que se estaba picando con Instilasa y yo le tenía la goma, se lo comenté en voz baja y él me dijo algo así como: "cortála loco sabés que sí". Con los ojos en blanco, parecía hacerlo de modo impersonal. Nos sentamos todos en el piso y ella empezó a sacar joints y joints, el flaco de la droga le metía la mano por las tetas y ella se retorcía como una víbora. Después quiso que la picaran en el cuello, los dos se revolcaban por el piso y los demás mirábamos. Jaime apenas me daba un beso largo, muy suave, para eso sí que era genial, porque dos pendejos repálidos se rayaron totalmente entre lo gay y la vieja y se fueron. Pero estaban los blues en la puerta y a los cinco minutos se aparecieron todos con el subcomisario inclusive, chau loco, acá perdimos, menos mal que no había ningún menor porque Jaime había cumplido los 18 la semana pasada, pero igual loco, le habíamos pedido el rouge a Evita y estábamos casi todos pintados como puertas tipo Alice Cooper. Los azules entraron muy decididos, el comi adelante y los agentes atrás, el flaco que andaba con un bolsón lleno de pot le dijo: "Un momento, sargento" pero el cana le dio un empujón brutal, entonces ella, que era la única mujer, se acomodó el bretel de la solera y se alzó: "Pero pedazo de animal, ¿cómo vas a llevar presa a Evita?" El ofiche pálido, los dos agentes sacaron las pistolas, pero el comi les hizo un gesto que se volvieran a la puerta y se quedaran en el molde. "No, que oigan, que oigan todos –dijo la yegua– , ahora me querés meter en cana cuando hace 22 años, sí, o 23, yo misma te llevé la bicicleta a tu casa para el pibe, y vos eras un pobre conscripto de la cana, pelotudo, y si no me querés creer, si te querés hacer el que no te acordás, yo sé lo que son las pruebas". (Chau, fue un delirio increíble, le rasgó la camisa al cana a la altura del hombro y le descubrió una verruga roja gorda como una frutilla y se la empezó a chupar, el taquero se revolvía como una puta, y los otros dos que estaban en la puerta fichando primero se cagaban de risa, pero después se empezaron a llenar de pavor porque se dieron cuenta de que sí, que la mina era Evita). Yo aproveché para chuparle la pija a Jaime delante de los canas que no sabían qué hacer, ni dónde meterse: de pronto el flaco del trafic entró en el circo y se puso a gritar: "Compañeros, compañeros, quieren llevar presa a Evita" por el pasillo. La gente de las otras piezas empezó a asomarse para verla, y una vieja salió gritando: "Evita, Evita vino desde el cielo". La cosa es que los canas se las tomaron, largaron a los dos pendejos que encima se hacían muy los chetos, y ella se fue caminando muy tranquila con el flaco, diciéndole a la gente que estaba en el patio primero y después en la puerta: "Grasitas, grasitas míos, Evita lo vigila todo, Evita va a volver por este barrio y por todos los barrios para que no les hagan nada a sus descamisados". Chau loco, hasta los viejos lloraban, algunos se le querían acercar, pero ella les decía: "Ahora debo irme, debo volver al cielo" decía Evita. Nosotros nos quedamos quemando un poco más y ya nos íbamos, entonces algunas tipas nos hicieron pasar a las habitaciones para que les contáramos –las mismas que hasta hacía una hora nos habían hecho una guerra que no podía ser–. Jaime y yo les hicimos toda una historieta: ella decía que había que drogarse porque se era muy infeliz, y chau, loco, si te quedabas down era imbancable. Claro, la gente no nos entendía, pero como no estábamos haciendo laburo de base sino sólo public relations para tener un lugar no pálido donde tripear, no nos importaba. Estábamos relocos y las viejas déle coparse con el llanto, nosotros les pedimos que ese bajón de anfeta lo cortaran, sí, total, Evita iba a volver: había ido a hacer un rescate y ya venía, ella quería repartirle un lote de marihuana a cada pobre para que todos los humildes andaran superbien, y nadie se comiera una pálida más, loco, ni un bife.
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3.
Si te digo dónde la vi la primera vez, te mentiría. No me debe haber causado ninguna impresión especial, la flaca era una flaca entre las tantas que iban al depto de Viamonte, todas amigas de un marica joven que las tenía ahí, medio en bolas, para que a los guachos se nos parara pronto. La cosa es que todos –y todas– sabían dónde podían encontrarnos, en el snack de Independencia y Entre Ríos. Allí el putito Alex nos mandaba, cada vez que podía, viejos y viejas, que nos adornaban con un par de palos, así después a él le hacíamos gratis el favor y no le andábamos afanando el grabador o las pilchas. De ésa me acuerdo por cómo se acercó, en un Carabela negro manejado por un mariconcito rubio, que yo ya me lo había garchado una vez en el Rosemarie. Con las pibas estábamos haciendo pinta junto al puesto de flores, así que me llamó aparte y me dijo: "Tengo una mina para vos, está en el coche." La cosa era conmigo, nomás. Subí. "Me llamo Evita, ¿y vos?" "Chiche", le contesté. "Seguro que no sos un travesti, preciosura. A ver, ¿Evita qué?". "Eva Duarte", me dijo "y por favor, no seas insolente o te bajás". "¿Bajarme?, ¿bajárseme a mí?", le susurré en la oreja mientras me acariciaba el bulto. "Dejáme tocarte la conchita, a ver si es cierto". ¡Hubieras visto cómo se excitaba cuando le metí el dedo bajo la trusa! Así que fuimos al hotel de ella; el putito quiso ver mientras me duchaba y ella se tiraba en la cama. También, con el pedazo que tengo, hacen cola para mirarlo nomás. Ella era una puta ladina, la chupaba como los dioses. Con tres polvachos la dejé hecha y guardé el cuarto para el marica, que, la verdad, se lo merecía. La mina era una mujer, mujer. Tenía una voz cascada, sensual, como de locutora. Me pidió que volviera, si precisaba algo. Le contesté no, gracias. En la pieza había como un olor a muerta que no me gustó nada. Cuando se descuidó abrí un estuche y le afané un collar. Para mí que el puto Francis se dio cuenta, pero no dijo nada. Cuando me lo terminé de garchar me dijo, con la boca chorreando leche: "Todos los machos del país te envidiarían, chiquito; te acabás de coger a Eva". Ni dos días habían pasado cuando llego a casa y me encuentro a la vieja llorando en la cocina, rodeada por dos canas de civil. "Desgraciado –me gritó–. ¿Cómo pudiste robar el collar de Evita?". La joya estaba sobre la mesa. No la había podido reducir porque, según el Sosa, era demasiado valiosa para comprarla él y no me quería estafar. Los de Coordina no me preguntaron nada: me dieron una paliza brutal y me advirtieron que si contaba algo de lo del collar me reventaban. De esa esquina y del depto de los trolos los vagos nos borramos. Por eso los nombres que doy acá son todos falsos.

Néstor Perlongher

(de "Prosa Plebeya". Publicado por Colihue 1997)

Fotografía: Pintura de Francis Picabia, ‘Dos desnudos’

3 de diciembre de 2008

La maravillosa reina del ‘indie’ Rosario Bléfari

Definitivamente, es la reina del ‘indie’ rock argentino, latinoamericano. Acaba de llegar de Berlín del festival de música electrónica experimental Worldtronics, donde destelló con Lucrecia, una colombiana radicada en Barcelona. La ex líder de Suárez, Rosario Bléfari y de ella se trata esto, no se está quieta afortunadamente. Bajó de Europa esta semana, irá en unos días a mi hermosa La Plata, luego Million, y unos días después, el sábado 13 estará en Salta después de tanto, y el 19 en Tucumán.
Rosario es una de las artistas más completas y emblemáticas que generó la escena del rock independiente criollo desde los noventa –cuando lideraba el grupo de rock alternativo Suárez con el que editó 4 discos–, hasta nuestros días como una artista solista. Además de ser cantante, es actriz, escritora y dramaturga. Pero ante todo, es una productora de cultura en Argentina que usa como pocos una plataforma y un modo de creación: autogestión + experimentación + riesgo artístico + voluntad.
Es muy saludable sentir a Rosario con un disco nuevo bajo el brazo. “Calendario” –sucesor de ‘Cara’ (2002), ‘Estaciones’ (2004), del compilado ‘4 Women no cry’ (2005), ‘Misterio Relámpago’ (2006) y el EP ‘Versiones Relámpago’ (2006)– apareció en noviembre, con canciones creadas como dice ella en formato de conversación, en la que el amor juega un rol protagónico. Definitivamente este disco está habitado de hermosas canciones donde el amor y las relaciones tienen un papel en las historias. “Memorias y deseos consisten por igual en un presente atento a las presencias invisibles de lo que fue y de lo que será o podría ser”.
Pasemos en limpio: Rosario Bléfari es una artista difícil de clasificar. Con su ex banda Suárez en los noventa rompió estructuras en el rock y mostró una metodología novedosa y viable de producción discográfica. Participó en varias obras de teatro, editó un libro de poesías y dos obras de teatro, además de escribir numerosos artículos y ensayos en diarios y revistas. Y en cine, actuó en 11 películas y 2 telefilmes a las órdenes de directores como María Luisa Bemberg, Albertina Carri y Martín Rejtman. Justamente con Rejtman se destacó por su labor actoral en su filme “Silvia Prieto”, por el que fue premiada por su interpretación en el Festival Internacional de Cine de Nantes.
Ella misma define a “Calendario”: en este disco el tiempo sigue siendo un factor (como en “Estaciones”) pero deja de ‘hacer pie’ y se suspende a partir de la pérdida del golpe de batería, que aparece sólo como fragmento, en nociones de ritmos que emergen y desaparecen o en el último tema como insistencia primitiva. Las guitarras eléctricas también se desligan de la función rítmica en el sentido más estricto y aportan aire, flotación, comentario”.
Y apunta: “Lugares que se dejan atrás, fines de año, atmósferas compartidas, deseos irrealizables, fragilidad de ánimo, conversaciones con aparecidos y con personas por conocer, devoción antes que obligación. Como dice el último tema, descenso: ‘la unidad de tiempo es la respiración y el latido de mi inclinación’. Se llama Calendario porque quise hacer mi propio calendario, ya que Julio César nos dejó el suyo y empecé a grabarlo en su mes y quise intentar armar mi propia cuadrícula y hacerlo a mi tiempo sin dependencias externas. En este caso tomarme mi tiempo fue no esperar. Tomarse su tiempo significa no ser apurado por causas externas, en este caso: Tomarme mi tiempo, hacer mi calendario, fue no ser demorada por causas externas en la medida de lo posible”.
Viene bien que la reina del reino ‘indie’ nos anticipe la preciosa canción Reservado de su nuevo disco “invisibles de lo que fue y de lo que será o podría ser” canta Rosario Blefari. Lo bueno es que el sello Ultrapop tiene una sección de descargas en su sitio web, desde el cual se pueden bajar adelantos en MP3 de todo su catálogo, entre los que se encuentra el nuevo álbum de Rosario Bléfari. Para descargarlo tenés que ir a esta página y dejar un e-mail, y de inmediato te llegará el link. Y sino desde aquí hacés la operación download: http://rapidshare.com/files/155311427/Rosario_Blefari_-_Reservado.mp3.html
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Próximas fechas:
07/12/08 – Rosario en La Plata – Frida Bar 5 e/54 y 55 – 21 hs.
09/12/08 – Presentación de las pinturas de Matías Perego que integran el booklet de ‘Calendario’ en Milion, Paraná 1048, con Rosario & Javier tocando algunos temas en formato acústico. Buenos Aires.
13/12 – Salta – Recital de poesía, a las 19, en el Festival de Poesía del Norte Grande. Y a las 24hs, Concierto Íntimo, en El Teatrino (12 de Octubre y Alvear).
19/12 – Tucumán.
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Más info: www.myspace.com/rosarioblefari
Video data: http://www.zonaindie.com.ar/video-de-rosario-blefari-en-casa-brandon
Video ‘Lobo’: http://es.youtube.com/watch?v=Jwvnc3iTh2A
‘Exacto’: http://www.goear.com/listen.php?v=62f081d
‘Devilidad’ http://www.goear.com/listen.php?v=f352361
‘Estaciones’: http://www.goear.com/listen.php?v=44ff095
‘Convicciones’: http://www.goear.com/listen.php?v=aeddb69

2 de diciembre de 2008

Soy tu fan

Debo reconocer que este asunto de los premios me resulta algo incómodo. Gusta, pero incomoda, para qué negar ambas cosas. Igualmente estamos aquí para dicha cuestión, y lo haremos rápido e indoloro, no sin cierta cuota de placer desde luego.
El primero de los premios ‘I love your blog’ me llegó de AAN desde su maravilloso Afilada amapola nocturna. Soy tu fan nena!
Y desde aquí –arbitrariedades, afectos, afinidades, emociones mediante y por que se me antoja obviamente– el premio-fan ‘I love your blog’ x 5 es para:
Lot por lot-noduerme.blogspot.com
Mixha por mixha-zizek.blogspot.com
Winnie por anatomiademiuniverso.blogspot.com
Malena por encendidaenbuenosaires.blogspot.com
Cleopatra por voluptuososinteriores.blogspot.com


Elijo que estos premios lleguen sin el peso ni la responsabilidad de transformarlo obligadamente en otro forward que pasa y pasa. Si quedan durmiendo en algún lado (como hice yo con uno hace mucho) no pasa nada.
El segundo galardón en cuestión ‘Este Blog está comprometido con el Medio Ambiente’, llegó hace unas semanas de manos de Ari desde su lapupilaencualquierparte.blogspot.com. Rubro pantanoso si los hay, seré dudosamente breve para no aclarar y enturbiar todo esto pasándolo -con mucho afecto- a 6 apreciadas bloggers, como dicta la consigna. Este premio por qué sí es para:
Labrys por unaruna.blogspot.com
Mar y Sol por avecesestoyasiyloescribo.blogspot.com
Anais por elmundodeanais.blogspot.com
Roxana Enredarte por roxana-enredarte.blogspot.com
Pluscuamperfecto por elsurrealismodelpez.blogspot.com
Wonder woman por instintosypulsiones.blogspot.com

27 de noviembre de 2008

La promiscua inspiración que Eli despierta


A veces es bueno salirse del guión; hacerle caso a Bresson, a Godard, a Kerouac, a Pound y a Rabelais. Partir. Dejar todo de lado. No saber por dónde seguir, en qué momento hacerlo, ni con quién. Todo este asunto tiene altibajos, la marea está calma y al cabo de un tiempo todo se pone heavy. Esquivo golpes pero otros más certeros entran por abajo directo a los riñones.
Han pasado muchos días desde el último post. Y ha pasado mucho. Entre medio hubo viajes, pérdidas, amnesias, palabras, regresos, puentes dinamitados, nuevos caminos, las noches crepitando como las últimas, como las primeras. El mundo como las personas a veces son demasiados hostiles para un tipo como yo. Mi fragilidad apenas se mantiene a flote entre tanta miseria humana. Inhalo, exhalo. Oxigeno el cuerpo, el alma. Estoy mutando de formas, mi sombra, aunque la pierda de vista cada tanto también lo está haciendo. Estoy dejándome llevar por las canciones de Morphine, Rosario Bléfari, Pram, Kid Loco, Joan as Police Woman y Antony and The Johnsons en estas noches, en estos días.
“Al fin y al cabo –dice Ryszard Kapuscinski en su ‘Viajes con Heródoto’–, el viaje no empieza cuando nos ponemos en ruta ni acaba cuando alcanzamos el destino. En realidad empieza mucho antes y prácticamente no se acaba nunca porque la cinta de la memoria no deja de girar en nuestro interior por más tiempo que lleve nuestro cuerpo sin moverse de sitio”.

Entre todos estos apuntes, lecturas y reescrituras de un guión, asomaron hace un tiempo lecturas inquietantes. Hay días que me sientan bien algunos escritores educaditos, de esos que todos leemos hasta la emoción, de esos que hasta su incorrección política encajan tan bien con de nuestras causas que nos pueden. Pero a decir verdad, otras tantas me quedo con esos malditos y malditas que no piden disculpas ni permiso cuando escupen su puta literatura. Me sientan bien esa procacidad, esa poética libertina, de lengua promiscua que sabe bien saciar el deseo como una calentura animal.
No deberías asustarte que a veces seamos tan border. Vos sabés que en la cama somos todos iguales, aunque honestamente sigo creyendo que en la cama el más loco debe ser uno. Así nos pasa con las historias que leemos por ahí. ¿Nos gustan los personajes, los disfraces que usan, ver otras vidas, ser fisgones?
Sigo pensando que el mundo es mejor cuánto más abre sus piernas, cuando las pone a horcajadas, cuando más nos quitamos la miopía de encima y le vemos a los ojos; y luego, si quiere, nos echamos un buen polvo, y porqué no con cierta brutalidad si se te apetece. De seguro estamos de acuerdo que mucha de toda esa poesía de salón nos gusta pero después de leer a Elizabeth Neira Calderón (Santiago de Chile, 1973) te quedás preguntándote de qué carne está hecha mucha de esa literatura. No puedo dejar de pensar en Virginia Wolf, mientras tan cerca solo gobernaba la muerte.

Eli Neira acusa como profesiones periodista, poeta, artista visual y performer. Ella afirma que “el poeta es el guardián de la palabra que no puede sino ser verdadera, no un funcionario del poder, su tarea es sagrada ya que la palabra es un honor. Sabiduría ancestral perfectamente aplicable a nuestros duros tiempos contemporáneos”. Editó algunas de sus obras en distintas antologías tanto en Chile como en Argentina, Perú, México y España, publicó los poemarios “Abyecta” (Al Margen Editores, 2003), y “El soliloquio de la reina” (Junco & Capuli, Rosario, 2004) y “Bolivia” (Zediciones, Mendoza) en Argentina.
Me gusta su actitud, su brutal militancia de género, su lírica promiscua, su ruptura con la tradición, su maleva parada ante el ‘canon’, la jodida belleza que logra tan crudamente. Sé que anduvo por Buenos Aires hace no tanto, y sus intervenciones en recitales poéticos en festivales y encuentros internacionales de poesía como los de Perú, México DF, Buenos Aires, San Pablo y Santiago, son todavía recordadas por sus performance poéticas. “No es que me guste mostrar la concha, se trata de una meditada estrategia de visibilidad poética, visual, performativa y política de la mas legítima índole”. Vamos, la poesía es también es una chanchada, un polvo latente a echarte con quien quieras. Solo es para gozar a fin de cuentas. Sino, echale un vistazo a la poesía de Eli Neira.
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AMOR MÍO
Ante tus constantes dudas e imprecaciones
qué te puedo decir...
me gusta que me la metan
hasta el fondo
con fuerza
infinitas veces
como un taladro fuera de control
Es verdad que quisiera que una verga monumental y pétrea
más grande y dura que la tuya
me partiera en dos
Hasta la más sucia de tus suposiciones
es cierta
Amor mío
Ante tus constantes dudas e imprecaciones
¡Qué más te puedo decir!
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EL TIEMPO NO FUE GENEROSO CON NADIE
“Ningún prisionero recobró el equilibrio sexual
Depresiones, impotencia, insomnio...
erotismo disperso en idiomas, lecturas,
juegos, música y gimnasia”.
Jim Morrison
A nosotros las reinas
a las que todos querían dar por el culo
aunque nos doliera
aunque nos atoráramos gritando que ¡No jetón!
¡Te digo que no!
Nosotras
caderas enfundadas en vinilo negro
y los ojos rojos
como dos semáforos
Colocadas, borrachas, voladas, pero conscientes compañero
Nosotras
las que empinadas en plataformas aleopardadas
ordenamos cada noche nuestra morena
contundencia en complejas estructuras
para sembrar el deseo
Nosotras
divinas hasta la intoxicación
violadas hasta el cansancio
inspiramos poesía en bares asquerosos
Besamos en la boca
y le dimos de mamar, de nuestros pechos rabiosamente igualitarios
a toda la sociedad de lospoetas-muertos-de-borrachos
Nuestras camas fueron sociedades anónimas
y para qué decir lo abiertas
Estrellas de la noche, abortivas de día
Nosotras
las de entonces
ahora estamos solas
nuestros novios proxenetas encontraron trabajo
y se casaron con sus secretarias
Ahora tienen úlceras y un vientre planetario
Ahora nos dicen perras.
elloslos fornicadores
Algunos se postulan para huevadas y en la micro vemos sus nombres en las
paredes de los eriazos
En tanto los poetas
cargan mortificados y silenciosos la herencia
insalubre de antiguas residencias prostibulares
Pila de jetones
que creyeron que mientras más putas cogían eran mejores poetas
Esos, ahora son funcionarios municipales
y por suerte
por stress
sus focos infecciosos ya no se erectan más
Esos
resignados
todas las mañanas
relamen su fracaso en el seno de sus mujeres santas
que por santas
a esa hora
la piel ya les huele a detergente
A esa hora los poetas – funcionarios
se convulsionan en los baños por la deuda hipotecaria
y porque la santa tuvo un apetito terreno el otro día y se compró una crema
“carísima”
a ver si así se le compone la ruina del rostro
mapeado por los excesos de su poeta
Los otros
los verdaderos
los bellos
Esos animales hermosos que nos amaron a todas
y que dejaron la vida en las plazas
en las protestas, en cada vagina que besaron y mordieron
Esos héroes insolentes
que arrancaban los jugos hasta de las piedras con sólo mirarlas
Se mueren de a gotas en los manicomios
A ellosde pronto
les aparecieron madres y parientes
que no dudaron en encerrarlos
Los que tuvieron suerte
alcanzaron a depositar su delirio en clínicas privadas
los otros
se fueron sin trámite a Avenida la Paz
Como antes sobre nuestras piernas abiertas
ahora duermen sobre sus excrementos
El tiempo no fue generoso con nadie
Tenían razón aquellos que nos asfixiaban
Ni para los revolucionarios de gobierno
ni para los intelectuales de derecha
Menos para las reinas
A nosotras, las reinas
tanto amor peregrino nos comió las puertas
de la maternidad, pero más que eso
y que los abortos baratos
fue tanto maldito abandono
lo que terminó por ahuecar nuestros cuerpos y nuestros corazones
.
.
TELEGRAMA
Mi amor
malas noticias
choqué el auto
quemé la casa
ahorqué a los niños
degollé al gato
me comí al perro
vendí tus cosas
y
huí
con tu hermana
.
.
NATURALEZA MUERTA
No para dulces delicias;
No el cojín ni las pantuflas;
No a los pacíficos estudios;
No a la riqueza segura y empalagosa;
No es para nosotros la diversión refinada.
¡Precursores, oh precursores!
Walt Whitman
Esta noche
llegarás a casa de madrugada, borracho y gritando
Derribarás la puerta de una patada mientras yo me reviento llorando
Una vez adentro me amenazarás con el cuchillo carnicero, me obligarás a
desvestirme y riendo me mostrarás desnuda y agarrada de las mechas a
tus amigos. Luego te enojarás conmigo, me dirás que los estoy provocando, a
tus amigos, me dirás que soy una zorra, una perra de mierda, caliente,
me abofetearás y me escupirás. Echarás a los truhanes que te acompañan a botallazos
Quedarán los vidrios esparcidos por todo el piso
Yo intentaré recogerlos para que no te cortes los pies por la mañana, pero en el suelo me patearás con saña. Sacarás tu sexo muerto como una anguila mucho rato
hervida y me forzarás a resucitarla
Entre sollozos lameré y lameré sin resultado alguno, me dirás que soy una
estúpida, me golpearás en la cabeza y mientras me desvanezco ocurrirá el gran
milagro. Entonces me penetrarás por detrás, yo gritaré de dolor, tu reirás y
reirás como el mismo demonio. Yo lloraré, me desmayaré y en medio del charco
de sangre me dormiré maldiciendo mi suerte
Al otro día no habrá palabras amables, me
exigirás desayuno, yo taparé mi cara amoratada frente a las vecinas, que ya lo
saben todo, porque es siempre la misma historia. Para ti huevos revueltos, pan
tostado, una cerveza y cigarrillos que he pedido fiados al casero de la esquina.
Para mí nada, solo rumiar mi gran rencor
Antes de irte hasta no sé cuando,
mearás mis plantas y robarás todos mis ahorros, después rociarás la casa con
gasolina. Prenderás fuego a todo lo que tengo, acabarás con mi pequeño reino
de mujercita tuya y reirás y reirás muy fuerte mientras yo llamo a los bomberos
maldiciendo el día en que nací. Pero en el fondo de mi corazón mártir quedará
intacto un altar para orar por ti.
.
.
ABYECTA

Me he acostado con tu padre, tu hermano y tu
hijo, por no nombrar a tu tío y a todos tus amigos.
Con tu abuelo fue imposible y tu madre se salvó
por vinagreta.
No puedo dejar de nombrar a los vecinos,
los cabros del bloque,
los de los flipper,
los volados de la plaza y de la esquina;
el lechero, cartero, repartidor del diario, gásfiter,
electricista, zapatero, jardinero y la casi totalidad
de trabajadores de servicio a domicilio que han
tenido la fortuna de pasar por mi casa y la tuya.

Y es que tengo un apetito descomunal y no perdono
erección.
Soy una adicta, dicen...
siempre,
pero es que invariablemente siempre, quiero.
Además no discrimino.
El tamaño no me importa; ni el grosor de las billeteras,
tampoco el color de
la piel,
si tiene auto o bicicleta
si usa tarjeta dorada o está en DICOM, si tiene
casa propia o mediagua;
mucho menos si me ama o no me ama,
si me respeta o si me quiere para el puro hueveo,
si es machito, de pelo en pecho, o mariquita, tonto
o inteligente, necio o sabio, ladrón o policía,
lento o rápido, cuerdo o ....sicótico...
Juro,
que a la hora de los q’iubo nada de eso me importa.

Y aunque condón no uso, (la iglesia lo prohibe)
venéreas parece que no tengo, parece...
Excepto un herpes travieso que me tapiza la
boca de llagas cada cierto tiempo.
a veces orino de pie, me excita,
o lo hago en piscinas y duchas públicas,
usualmente veo pornos y me masturbo como
una demente el día entero.
Otra cosita es que soy comunista y última de rota,
voté por la Gladys y no me depilo
no cocino ni un huevo frito y me gusta opinar en
conversaciones de hombres.
Te advierto... que detesto el sexo anal,
pero si me tratas con dulzura
terminaré comiendo de tu mano y
lamiendo la suela de tus zapatos.
Te aviso,
que soy ágil con las cuchillas,
tengo buena puntería y reflejos en óptimo estado,
y que, a pesar de éstas y otras destrezas
que ostento en las manos, dedos y lengua ...
especialmente, según me han contado,
en las discos me va bastante mal.
Y me pasa últimamente que
nadie se me acerca y me siento sospechosamente
repugnante como pescado de feria que no se vendió.
Y la verdad es que ya no tengo quince años
como para ir a esos lugares, llenos de púberes en
plena floración. Niñitas lindas de senos como dos
tazas de leche y coñito con olor a nata.

Otro problemita que no te podría callar
es que producto de
un dilatado alcoholismo que me ha tenido
desde hace años
azotando la cabeza contra las barras de los bares
más cochinos de esta ciudad,
padezco de ciertos trastornos... gástricos,
de variada gravedad y abyección,
como por ejemplo, la acumulación de gases intestinales,
que a veces,
generalmente en público,
pugnan por salir de su prisión.
Te advierto
que estoy muy sola,
ue esta soledad me duele en exceso mucho
y que ante el menor indicio de abandono, real o
imaginario, sería capaz de perseguirte a ti y a tu
familia por todo el país,
convertirme en tu sombra y luego en tu peor
pesadilla
para terminar asesinándote y
exhibiendo tus genitales en la plaza pública,
contenidos en tu boca.
Y es que además de puta, soy loca, floja, sucia, tonta, terca,
ignorante, sorda, bruta, torpe, coja y mala.


Fotografía: Collage de Eli Neira de su serie “Personal Yisus”
Hay más en:
www.elizabethneira.blogspot.com/
www.zapatosrojos.com.ar/pdg/Home/Home%20-%20Poesia.htm

11 de noviembre de 2008

Radiohead al fin Latinoamérica



CIUDAD DE BUENOS AIRES (Agencia).-_ Radiohead, el afamado quinteto oriundo de Oxford, anunció en su página web la primera fecha de su gira latinoamericana: será el 27 de marzo de 2009, en Chile. Y ya se confirmó que harán una fecha en Ciudad de Buenos Aires.

Este post fue un verdadero corregir y reescribir. Es que mientras lo iba tipeando, luego de chequeos permanentes, el potencial quedó de lado por los cables de agencias que empezaron a confirmar todo este asunto.
Thom Yorke y Cía., que regresaron al descanso luego de una seguidilla de seis presentaciones al otro lado del mundo -en Osaka, Saitama y Tokio- de este lado del planeta los rumores que entibiaban el aire por la venida de Radiohead, pasaron a calentarse con la confirmación de la noticia.
En pocas palabras, la cosa es así: Radiohead cerró en estas horas su agenda para pisar Latinoamérica en marzo-abril de 2009. Sí, así como se lee. Como una larga novela que necesita un desenlace pronto, pero con final feliz, varios medios digitales que venían siguiendo como yo la noticia, empezaron a dar fechas del tour presentación de ‘In Rainbows’ que incluirá Argentina, Chile, Brasil y México, a partir de la confirmación que comenzó despaciosamente a hacer la empresa de Daniel Grinbank por los países en cuestión.
Y mientras tipeaba “aunque aún no hay confirmación en el sitio oficial de la banda”, debí cambiar esto ahora por: “ya hay confirmación en el sitio oficial de Radiohead”. Es un hecho, www.radiohead.com/tourdates/ lo informa oficialmente desde hace un par de horas.
Muchos son los medios que hace unas semanas vienen disparando que la gira latinoamericana de Radiohead sería en marzo y abril de 2009. La venida más esperada en años de una banda a esta región ya es un hecho. Aunque en el sitio oficial de la banda de Oxford, el inicio de la gira está puesto en Chile, en México se habla que la gira latina arrancaría los días 15, 16 y 17 de marzo en el Foro Sol de la ciudad de México. Pero más allá de la especulación, como lo informa Radiohead desde su web el periplo será: primero Chile (ya confirmado), luego seguirá una fecha en Argentina (podría sumarse una segunda), seguirán dos en Brasil y finalizará en México con tres, lo que será su segunda visita a tierras aztecas luego de 15 años cuando recién comenzaban a rodar en los años de The Bends.

Al fin y al cabo, la confirmación más importante está fechada hoy (hace un par de horas atrás para ser rigurosos): es la que hace el sitio oficial de Radiohead y en http://www.dgmedios.com/, el sitio de la compañía de la productora: Radiohead tocará en Santiago de Chile el 27 de marzo en el Festival Cristal en Vivo, en el estadio San Carlos de Apoquindo. Y se está informando por estas horas que las entradas salieron a la venta hoy martes 11 de noviembre, bajo sistema Puntoticket, en forma de comunicado oficial (“los primeros 12.000 fans que compren sus entradas recibirán un 20% de descuento sobre el precio del ticket”).
Sobre la visita a la Argentina aún no hay más datos que la confirmación oficial aparecida en el sitio de Radiohead (radiohead.com/tourdates), sin embargo se comenzó a descartar el 25 de marzo para situar la fecha argentina entre el 3 y el 12 de abril de 2009, en Buenos Aires, en cancha de River Plate. Y Brasil sigue también sin definir fechas pero serían dos.
Aunque en el último tiempo se habló en potencial que la visita de la banda sería como parte de un festival del que también participarían los islandeses Sigur Rós –otra noticia para desmayarse– lo cierto es que el apartado ‘banda soporte’ es hasta ahora solo una especie sin chequeo para el tour.
Lo que sigue costando en el armado de la gira sudamericana, a decir verdad, son las exigencias de la banda a presentarse sin patrocinantes. Por eso se habla de festival al estilo del Daydream Festival español, lo que haría que se comenzara una preventa con buena antelación de tiempo como pasó con Chile, que apenas confirmado se comenzó la venta de entradas (es decir, todo junto hoy martes 11 de noviembre).

….

Estoy casi sin palabras por la noticia. Los foros están explotando en todo el continente. Vale celebrarlo viendo el último video de Radiohead "Reckoner" que acaba de salir. Este video fue resultado de la convocatoria hecha por Aniboom y Radiohead para que los participantes le pusieran imágenes a esa canción. Los mismos Radiohead fueron los encargados de seleccionar al ganador: el realizador Clement Picon.
El propio Yorke lo confirmó hace un mes atrás:
"Here is one of my favourite video things that has ever happened. It is the result of somebody entering a competition to make an animation to one of the tunes on 'In Rainbows'.
"So we asked them [Picon] whether it was OK to make it the official one we use as it goes with the song so well. They said yes."
Thom Yorke

Aquí el video de “Reckoner” para disfrutar la noticia mientras la asimilas: http://es.youtube.com/watch?v=_uofQD-N6UI&feature=related

Fotografía: la increíble e infartante setlist de Radiohead en Osaka, de hace un mes atrás, en Japón, que los mismos Radiohead dejaron en su sitio.

4 de noviembre de 2008

Relámpagos


No hubo promesas, nunca las hicimos, me dijo entre un resuello de guitarras incandescentes que emergían escaleras arriba. Abajo, la puerta entreabierta del bar dejó pasar una marea de cuerpos desbocados, lánguidos, excitados, pegados a remeras y vestidos. Subieron los escalones y pasaron por el descanso en el que estábamos sin romper el silencio que nos atravesaba por dentro. Veníamos deshidratados de estallar tantas noches de diciembre, apenas sostenidos por los afectos frágiles, transitorios; y por los excesos que las noches húmedas cubrían de vértigo.
¿Recordábamos acaso lo que nos habíamos dicho antes de partir? ¿Aún podíamos recordar que las promesas eran apenas un jodido catálogo de vacías certezas que asolaban como grietas en un barranco que no dejaban más opciones que quedarse allí o saltar?.
Una cierta ingravidez era parte de la batalla que sentía difícil de dar contra mí mismo desde que abría los ojos en las mañanas hasta que me dejaba caer en esa pequeña cama maltrecha del cuarto que daba a la plaza y al que me había mudado desde que ella había partido hacía un tiempo ya. Había una hoguera que una parte mía alentaba y hacía crecer crepitando brasas a las entrañas a cada segundo, quemándome hasta los huesos. El invierno había pasado, no sin dejar llagas y ardores como si fuese la más cruel aguaviva vengándose de los veraneantes que no éramos. Esa primavera de aromas de tilos, noches apenas quebrantadas por ecos cada vez más lejanos de ella, y esas crónicas que redactaba por encargo para el diario desde que la tarde caía, cicatrizaban la ausencia. Quería partir de su piel, no volver a habitarla.
El tiempo obraba misteriosamente, y el olvido, como su aliado, se ocupaba de adormecer emociones como si se tratase de una cura chamánica, o de un veneno que letalmente actúa en su acto mortal.
El verano se metió en nosotros arreciando como un infierno, desde que Dan murió luego de aquel diagnóstico que nunca quisimos escuchar, o admitir, pero que, contra una verdad irrefutable, debimos sentir subiéndonos por la médula, metiéndosenos endiablado por los poros, resignados y furiosos. El estupor nos abatió esa mañana que un médico le dio el resultado positivo. Miguel había desaparecido hacía unos años. No puedo dejar de pensar porque nos quedamos de este lado y Migue no sé dónde. La muerte nos asolaba de modos perversos.
No espero que me entiendas, ni que te apiades, ni que llores conmigo. No espero que me consueles, ni que digas que me querés aún. No busco que tomés mi mano, que me abraces ni que me lleves a tu cama. Es solo que nunca he terminado de acostumbrarme ni siquiera comprender el sopor que dejan las caídas que te estrellan contra esa extinción que te pone de cara al vacío y luego no hay nada más que un silencio mortecino que se acaba tan pronto como alguien abre una puerta para dejar entrar el murmullo del otro lado del camino. Desde ese jueves, entendí que no había nada para decir cuando la muerte llega cerca, esperada, o negada. Podíamos no comprenderla. Sería parte de nuestro duelo. Pero lo que nunca acabamos por entender fue la desaparición, la decisión homicida, el cuerpo ausente. Miguel ya no estaba.
No podés acordarte acaso de lo que prometés o dejás de prometer, me volvió a decir. ¿Me hablaba de promesas? ¿Me hablaba de haberes y deberes incumplidos cuando por dentro las llamas me subían desde los talones hasta expandirse a cada porción de mi cuerpo desvaneciendo las fuerzas con la que intentaba alentar la marcha mis pasos?.
Estábamos en el bar de 47 y Maite nos había hablado de su última noche de ácidos, que jamás les volvería a probar después de pasar aquella semana con el Turco, dijo, y yo me volví hacia la ventana de la persiana púrpura por donde el murmullo incesante de los autos crecía bajo las luces de la calle. Ruidos estrepitosos, amorales, centelleantes, excitados. Voces que subían por las escaleras de mármol y hierro fundiéndose hacia nosotros. Detrás nuestro, a ambos lados, el sitio se abría a la marea de cuerpos que iban de la barra en dirección del escenario o a los baños o a los balcones o en busca de la salida o hacia el vestíbulo donde habíamos perdido a Luz, Demian y Gastón, dando vueltas por esa gran casa con aires de orgullos del treinta. Cuántas esperanzas y tantas mil hijoputadas habrían pasado por entre sus paredes. Eso ya no importaba.
La Plata era nuestro territorio y en ella nos sentíamos brillar como brilla la enloquecida gente que estalla como relámpagos en las noches cerradas antes de las tormentas y a los segundos les ves difuminarse ante tus ojos. Pero esa finitud era una trampa. Estábamos bailando sobre la vida sin saber que la vida nos estaba impiadosa devorando como león a su presa. Y esos destellos éramos nosotros en la noche de esos noventa.
En dos semanas y media nos habíamos detenido apenas un par de días en una quinta en City Bell. Los aprendices de lobos marchábamos de la barra del Tinto a Go-go al baño de El Bar y a la trastienda de El Estudio, llevados por las canciones de Mister América, Las Canoplas, las fiestas del Sporting y los deseos de trasponer todo cuanto tuviésemos enfrente. Los Gorriones tocaban entre aquellas paredes brumosas sin sombras. ‘Cachavacha’ se abría furiosa, excitante. “Agujero y culebra, arroz y pescado”; ese principio conseguía ponerte a mil. Y esa noche no fue la excepción. Todos estábamos en medio de un viaje.
Sol llevaba un vestido rojo, dos libros de Capote, sus brillantes destellos azules y el andar color misterio. Balbuceó, su voz llegó pendulante, preguntó algo, por sus tetas o su vestido o algo así. Me preguntó si le estaba escuchando todo aquello de prometer, y verdaderamente no sé qué más. Las cervezas, la merca, el tequila, las noches se escurrieron como todas esas pletóricas parrafadas de verdades y mentiras que nada decían sobre nuestras vidas desde que el verano nos había quemado el alma de tanto prometer lo que nunca cumpliríamos.
Allí estaba Mai luego de una larga tarde de despedida, de separación, de distancias a tomar, de partidas que solo le queríamos borrar y regrabar. Hay dolores que lastiman que arden como una quemazón insondable que navega por las entrañas y se te mete en las venas, en tu ventrículo, en tu corazón y se corre a tus brazos y a tu cabeza y en millonésimas de segundos te quema las tripas, las piernas, los huesos. Los tequilas nos volvieron en sí pero ya no hubo palabras. No supe que decir. Creía cobijar alguna lumbre de esperanza, aunque sea sórdida, tras un naufragio en medio de un océano sin orillas ni rescates a la vista, pero aquella noche quemaba tórrido el desamparo, y las ausencias. La banda hacía arder la esquina del Tinto, mientras las noches y los trips hacían estragos en nosotros.


Peligrosos Gorriones, “cachavacha”: http://www.goear.com/listen.php?v=792a2fc
Suárez, “el imán”:
http://www.goear.com/listen.php?v=8e7fc01
Peligrosos Gorriones, “me extingo”:
http://www.goear.com/listen.php?v=ded3f7c
Babasónicos, “sol naranja”:
http://www.goear.com/listen.php?v=a67a2f3

Fotografía: McGinley, untitled. 2004

27 de octubre de 2008

La canción de Milan


“¿Debo acaso señalar que no tengo la más mínima ambición teórica y que todo este libro no es sino la confesión de un "practicante"?”, dice Milan Kundera apenas abre ‘El arte de la novela’, recopilación de escritos que devienen en una necesaria concepción personal del escritor checo sobre la novela, en formato "ensayo en siete partes" como el mismo describe.
Allí se lee el diálogo entre Kundera y Christian Salmon hecho hace unos años para Paris‑Review, dos conferencias, reflexiones sobre la obra de Franz Kafka y Hermann Broch, un diccionario de las palabras‑clave que atraviesan la estética de la novela según Kundera, y los latidos de Cervantes, Sterne, Rabelais, Diderot, Flaubert, Musil, Tolstoi, Gombrowicz, que se entrecruzan en una obra que evoca con hondura el arte de la palabra. Una lectura de alguna manera arbitrariamente imprescindible, aún en días de lluvia, aún al sol.

….

“La unificación de la historia del planeta, ese sueño humanista que Dios con maldad ha permitido que se llevara a cabo, va acompañada de un vertiginoso proceso de reducción. Es cierto que las termitas de la reducción carcomen la vida humana desde siempre: incluso el más acendrado amor acaba por reducirse a un esqueleto de recuerdos endebles. Pero el carácter de la sociedad moderna refuerza monstruosamente esta maldición: la vida del hombre se reduce a su función social; la historia de un pueblo, a algunos acontecimientos que, a su vez, se ven reducidos a una interpretación tendenciosa; la vida social se reduce a la lucha política y ésta a la confrontación de dos únicas grandes potencias planetarias. El hombre se encuentra en un auténtico torbellino de la reducción donde el "mundo de la vida" del que hablaba Husserl se oscurece fatalmente y en el cual el ser cae en el olvido.
Por tanto, si la razón de ser de la novela es la de mantener el "mundo de la vida" permanentemente iluminado y la de protegernos contra "el olvido del ser", ¿la existencia de la novela no es hoy más necesaria que nunca?
Sí, eso me parece. Pero, desgraciadamente, también afectan a la novela las termitas de la reducción que no sólo reducen el sentido del mundo, sino también el sentido de las obras. La novela (como toda la cultura) se encuentra cada vez más en manos de los medios de comunicación; éstos, en tanto que agentes de la unificación de la historia planetaria, amplían y canalizan el proceso de reducción; distribuyen en el mundo entero las mismas simplificaciones y clichés que pueden ser aceptados por la mayoría, por todos, por la humanidad entera. Y poco importa que en sus diferentes órganos se manifiesten los diversos intereses políticos. Detrás de esta diferencia reina un espíritu común. Basta con hojear los periódicos políticos norteamericanos o europeos, tanto los de la izquierda como los de la derecha del Time al Spiegel todos tienen la misma visión de la vida; que se refleja en el mismo orden según el cual se compone su sumario, en las mismas secciones, las mismas formas periodísticas, en el mismo vocabulario y el mismo estilo, en los mismos gustos artísticos y en la misma jerarquía de lo que consideran importante y lo que juzgan insignificante. Este espíritu común de los medios de comunicación disimulado tras su diversidad política, es el espíritu de nuestro tiempo. Este espíritu me parece contrario al espíritu de la novela.
El espíritu de la novela es el espíritu de la complejidad. Cada novela dice al lector: "Las cosas son más complicadas de lo que tú crees". Esa es la verdad eterna de la novela que cada vez se deja oír menos en el barullo de las respuestas simples y rápidas que preceden a la pregunta y la excluyen. Para el espíritu de nuestro tiempo, tiene razón Ana o tiene razón Karenin, y parece molesta e inútil la vieja sabiduría de Cervantes que nos habla de la dificultad de saber y de la inasible verdad.
El espíritu de la novela es el espíritu de la continuidad: cada obra es la respuesta a las obras precedentes, cada obra contiene toda la experiencia anterior de la novela. Pero el espíritu de nuestro tiempo se ha fijado en la actualidad, que es tan expansiva, tan amplia que rechaza el pasado de nuestro horizonte y reduce el tiempo al único segundo presente. Metida en este sistema, la novela ya no es obra (algo destinado a perdurar, a unir el pasado al porvenir), sino un hecho de actualidad como tantos otros, un gesto sin futuro”.

….

“Todas las novelas de todos los tiempos se orientan hacia el enigma del yo. En cuanto se crea un ser imaginario, un personaje, se enfrenta uno automáticamente a la pregunta siguiente: ¿qué es el yo? ¿Mediante qué puede aprehenderse el yo? Esta es una de las cuestiones fundamentales en las que se basa la novela en sí. Según las diferentes respuestas a esta pregunta, si usted quisiera, podría distinguir las diferentes tendencias y, probablemente, los diferentes períodos en la historia de la novela. Los primeros narradores europeos no conocen el enfoque psicológico. Bocaccio nos cuenta simplemente acciones y aventuras. Sin embargo, detrás de todas esas historias divertidas, se nota una convicción: mediante la acción sale el hombre del mundo repetitivo de lo cotidiano en el cual todos se parecen a todos, mediante la acción se distingue de los demás y se convierte en individuo. Dante lo dijo: "En todo acto la primera intención de quien lo realiza es revelar su propia imagen". Al comienzo la acción es comprendida como el autorretrato de quien actúa. Cuatro siglos después de Bocaccio, Diderot se muestra más escéptico: su Jacques el Fatalista seduce ‑a la novia de su amigo, se emborracha de felicidad, su padre le da una paliza, un regimiento pasa por allí, se alista por despecho, en la primera batalla le alcanza una bala en la rodilla y se queda cojo para el resto de su vida. Creía empezar una aventura amorosa cuando, en realidad, avanzaba hacia su invalidez. Nunca podrá reconocerse en su acto. Entre el acto y él se abrirá una fisura. El hombre quiere revelar mediante la acción su propia imagen, pero ésta no se le parece. El carácter paradójico del acto es uno de los grandes descubrimientos de la novela. Pero si el yo no es aprehensible en la acción, ¿dónde y cómo se lo puede aprehender? Llegó entonces el momento en que la novela, en su búsqueda del yo, tuvo que desviarse del mundo visible de la acción y orientarse hacia el invisible de la vida interior. A mediados del siglo XVIII Richardson descubre la forma de la novela por medio de cartas en las que los personajes confiesan sus pensamientos y sentimientos”.

….

Esto es lo que usted dice en La insoportable levedad del ser: "La novela no es una confesión del autor, sino una exploración de lo que es la vida humana en la trampa en que hoy se ha convertido el mundo". Pero ¿qué quiere decir trampa?

Que la vida es una trampa lo hemos sabido siempre: nacemos sin haberlo pedido, encerrados en un cuerpo que no hemos elegido y destinados a morir. En compensación, el espacio del mundo ofrecía una permanente posibilidad de evasión. Un soldado podía desertar del ejército y comenzar otra vida en un país vecino. En nuestro siglo, de pronto, el mundo se estrecha a nuestro alrededor. El acontecimiento decisivo de esta transformación del mundo en trampa ha sido sin duda la guerra de 1914, llamada (y por primera vez en la Historia) guerra mundial. Falsamente mundial. Sólo afectó a Europa, y ni siquiera a toda Europa. Pero el adjetivo "mundial" expresa aún más elocuentemente la sensación de horror ante el hecho de que, de ahora en adelante, nada de lo que ocurra en el planeta será ya asunto local, que todas las catástrofes conciernen al mundo entero y que, por lo tanto, estamos cada vez más determinados desde el exterior, por situaciones de las que nadie puede evadirse y que, cada vez más, hacen que nos parezcamos los unos a los otros.
Pero entiéndame bien. Si me sitúo más allá de la novela llamada psicológica, no significa que quiera privar a mis personajes de vida interior. Significa solamente que son otros los enigmas, otras las cuestiones que persiguen prioritariamente mis novelas. Tampoco significa que rechace las novelas fascinadas por la psicología. El cambio de situación a partir de Proust me llena más bien de nostalgia. Con Proust una inmensa belleza se aleja lentamente de nosotros. Y para siempre y sin retorno. Gombrowicz tuvo una idea tan chusca como genial. El peso de nuestro yo depende, según él, de la cantidad de población del planeta. Así Demócrito representaba una cuatrocientos‑millonésima parte de la humanidad; Brahms, una mil-millonésima; el mismo Gombrowicz, una dosmil‑millonésima. Desde el punto de vista de esta aritmética, el peso del infinito proustiano, el peso de un yo, de la vida interior de un yo, se hace cada vez más leve. Y en esta carrera hacia la levedad, hemos franqueado un límite fatal.
(…)
Heidegger caracteriza la existencia mediante una forma archiconocida: in‑der Welt‑sein, ser‑en‑el‑mundo. El hombre no se relaciona con el mundo como el sujeto con el objeto, como el ojo con el cuadro; ni siquiera como el actor con el decorado de una escena. El hombre y el mundo están ligados como el caracol y su concha: el mundo forma parte del hombre, es su dimensión y, a medida que cambia el mundo, la existencia (in‑der-Welt‑sein, también cambia. Desde Balzac, el Welt de nuestro ser tiene carácter histórico y las vidas de los personajes se desarrollan en un espacio del tiempo jalonado de fechas”.

21 de octubre de 2008

All I need – Es de noche



1. Entre esas lecturas y relecturas que me llevan por las tardes y las noches, como esquirlas que saltan al cuerpo, entre Kapuscinski, Marosa Di Giorgio, Kundera, Paul Auster, Oesterheld, y esas películas y discos que respiran por casa, regresa la voz de Robert Desnos (Paris, 1900-1945). “Le fard de argonautes”, la amistad con Breton, Tzara y Aragon, el surrealismo, mis lecturas a los 16, jugar a la escritura automática, los viajes, La Plata camino Belgrano, las crónicas de películas, música y teatro, sus obras como “Corps et biens” (1930) y “Le sans cou” (1934), la cárcel nazi y la muerte.

Es de noche

Te irás cuando quieras
El lecho se ciñe y se afloja con las delicias igual que un corsé
de terciopelo negro
Y el insecto resplandeciente se posa sobra la almohada
Para estallar y entonces reunirse con lo oscuro
El oleaje llega martillando y se calla
Samoa la bella duerme entre algodones
Conejar ¿qué haces con las banderas? las arrastras por el fango
A la buena de Dios y en lo profundo de todo fango
El naufragio se acentúa bajo los párpados
Relato y describo el sueño
Recojo los envases de la noche y los ordeno sobre el estante
El ramaje del pájaro de madera se confunde con la irrupción irrupción
de los tapones en forma de mirada
Nada de volver allí nada de morir allí la alegría desborda
Un invitado de más a la mesa redonda en el claro verde esmeralda
del bosque con yelmos resonantes cerca de un
montón de espadas y armaduras abolladas
Nervio a modo de amorosa lámpara apagada al fin del día
Yo duermo

Robert Desnos. De "Corps et biens", en versión de Aldo Pellegrini.

....

2. Tarde noche calurosa afuera. La pila de discos y libros recién traídos, las fotos de Rikki Kasso, mientras Yorke musita en ‘All I need’ “soy una polilla que solo quiere compartir tu luz”. No hay mucho que decir. ‘In Rainbows’, séptimo álbum de Radiohead, se mete con nosotros, con nuestros amores y laceraciones modelo treinta y pico.

All I need
I’m the next act / waiting in the wings
I’m an animal / trapped in your hot car
I am all the days / that you choose to ignore
You are all I need
you’re all I need
I’m in the middle of your picture
lying in the reeds
I am a moth / who just wants to share your light
I’m just an insect / trying to get out of the night
I only stick with you / because there are no others
you are all I need
you’re all I need
I’m in the middle of your picture
lying in the reeds
it’s all wrong
it’s all wrong
it’s all right
it’s all wrong
it’s all wrong
it’s all right
it’s all wrong
it’s all right


Todo lo que necesito
Soy el siguiente acto/ que espera entre bastidores
Soy un animal / encerrado en tu auto bajo el sol
soy todos los días / que vos elegís ignorar
Sos todo lo que necesito
Sos todo lo que necesito
Estoy en el medio de tu foto
Yaciendo entre los juncos
Soy una polilla / que solo quiere compartir tu luz
Soy solo un insecto / tratando de salir de la noche
Solo me quedo pegado a vos / porque no hay otros
Sos todo lo que necesito
Sos todo lo que necesito
Estoy en el medio de tu foto
Yaciendo entre los juncos
Está todo mal
Está todo bien
Está todo mal
Está todo bien

Radiohead - All I Need (Scotch Mist Version)
http://es.youtube.com/watch?v=ioPDGJIf2QI&feature=related
Fotografías: Rikki Kasso.

18 de octubre de 2008

Desnudos y vestidos



La vida de una persona tiene zonas misteriosas, secretas, inexpugnables. Construimos enigmas en el otro que desconocemos nosotros mismos. De allí que esa ordinaria ‘normalidad’ de todo sujeto/objeto se muestre/visualice socialmente aceptable, pero bajo la superficie se revele ambigua, laberíntica, insondable a los ojos del otro.

….

Nuestros cuerpos ataviados son relatos acerca de nosotros mismos: insinúan/denotan/develan lo que pensamos, sentimos, hacemos; lo que ambicionamos, vivenciamos, ocultamos. En la dimensión social, la ropa es identidad, es sujeto. En el cuerpo y sus prendas se asienta también la personalidad. “Por lo que llevamos seremos comprendidos y juzgados, seremos catalogados por los demás y de ello dependerá en buena parte que seamos aceptados o rechazados por un determinado colectivo social”, define Javier Chavarría Díaz.
La vestimenta, por tal, es un acto estético; es expresión efectiva del ser en el corpus social. El génesis de tal acto se asienta en complejas relaciones que establece el sujeto condicionado por su entorno: la belleza, la apariencia, el estereotipo, y cuya meta es la autoidentificación del individuo dentro de un colectivo social, dentro de determinados parámetros, amoldado en patrones que se nos dicta o bien en el rechazo hacia los mismos. Entonces, el sujeto es su imagen, es lo que se pone, y lo que no viste.
Para Koning la relación cuerpo-vestimenta es íntima, fundamental. La ropa no es solamente una segunda piel, es la aceptación, por el cuerpo, de su extensión comunicativa, expresiva, de relación social y sexual, de proyección erótica. La moda no solo alcanza la envoltura externa sino a todo el ser humano. Es metamorfosis, transformación y confusión de roles y patrones sexuales.

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A lo largo de la historia de la humanidad, la especie humana usó primero las prendas para guarecerse del clima hostil, pero con los siglos el hombre como ser cultural fue vistiendo/cubriendo su desnudez. La génesis de la ropa es paralela también al pudor como valor social.

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Vestir una prenda constituye un acto pendular: entre la norma social - el hecho cultural - el factor estético, y la motivación física de guarecernos y protegernos ante el clima adverso. En esa dicotomía oscilante convive el hábito culturalmente ‘inobjetado’ de vestirse, solo propio del ser humano, como parte de nuestra condición primigenia.
En ese fluctuante universo social/cultural/moral del sujeto en la modernidad, el espacio cotidiano se convierte en el escenario público donde uno queda expuesto a la mirada del otro / YO ante la mirada del OTRO, el OTRO ante MI.
Ante esa observación se configura la exterioridad como expresión, a la vez que se enmarca el cuerpo/soporte en un contexto social para expresar la pertenencia/diferenciación. Esto nos enriquece porque añade a nuestro ser corporal significados que expresan (visten/desnudan) lo que somos. Nuestro vestir es parte de la gramática del relato privado que enunciamos hacia la esfera pública. Y esa enunciación, que hace público nuestro relato, revela parte de lo que somos. Vestir es enunciar, es un lenguaje.

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Despojada del cuerpo, la ropa, la vestimenta, en la obra de arte contemporánea sustituye al sujeto, lo evoca, evoca al cuerpo ausente, y lo hace revivir desde la reapropiación del cuerpo mismo. Es el instrumento que atestigua las múltiples vivencias del cuerpo del sujeto individual y social.
La semiótica de la indumentaria que es la moda, surge reconstruyendo los discursos de la persona y su realidad pasada. (Ex)puesta, mostrada, trasciende el espacio de su funcionalidad restringida en la vida privada, para narrar nuevas historias desde antiguas vivencias. Esto dirá tanto de la moda como del ser que usó la prenda, dirá de las relaciones sociales y de las de poder de la que fue objeto, de su construcción de la propia identidad material como de la construcción subjetiva de su historia, en una dimensión social determinada.


Fragmentos corregidos – Apuntes para una residencia sobre Arte Moda y Vestimenta.
Fotografías:
Ryan McGinley – ‘Ann’.
http://www.ryanmcginley.com/
Lina Scheynius, ‘Diary - Summer 2007’.
http://www.linascheynius.com/

11 de octubre de 2008

VII - Diario de los amantes adormecidos

“El vacío está enfrente. Tengo el cuerpo hecho jirones, de vos. Bebí el antídoto del amor roto. Aprendí a olvidar para no recordarte. Hacerlo fue mi emancipación; aniquilar una a una las huellas.
He sido despiadado conmigo, he sido cruel. No estoy en condiciones de negociar nada. Todo me importa una menuda mierda. Puedo tomar un cuchillo ahora, uno de punta, filoso, de cocina si querés, sentarme al borde de la cama o al borde de la bañera y dibujar en mi pecho líneas, trazos, el croquis que me permita ser preciso y eficaz cuando lo apriete, para no fallar, para demostrarte que no queda nada para perder. Nada.
El teléfono ha sonado pocas veces. Nadie ha llamado a la puerta. Estoy empezando a levantarme, despacio. Estoy aprendiendo nuevamente a caminar, a dejar de arrastrarme por el túnel, a eludir las trampas que quedaron esparcidas en el final de la batalla.
No escondo las marcas que tengo en el brazo, en la espalda. No hice un inventario de mi cuerpo. Lo que no está, seguramente está bien que no esté, que no permanezca conmigo. Cuando comenzás algo no estás pensando en el momento en que eso estallará, se perderá por otra ruta, que alguien se atraviese en el camino mientras manejás, que haya una colisión, cuerpos tendidos, heridos sobre el pavimento. Supongo que nadie quiere llegar a un hospital sobre una camilla a bordo de una ambulancia. Pero sabíamos que era imposible salir ilesos. Mierda que sangré.
Creo que ya podría salir de este lugar. Puedo caminar por la casa, estoy con fuerzas. Los temblores se disiparon. El horror está allí, pero ya no dentro de mí, ya no paseando por mis entrañas. El amor puede ser una palabra, dos, un verbo, una mirada, muchas, gestos, cuerpos, una ciudad, otra ciudad, una ruta, pero también una distancia, verdades veladas, un ticket de avión, otros cuerpos, desolaciones, una habitación de hotel, un relato, tardes con sol, o de lluvia, dos viajeros que se bifurcan sin un mapa que alerte antes dónde y cuándo ocurrirá. Dónde y cuándo sucederá algo.
El vacío está detrás. He declarado mi propia amnistía. Ya no hay fotografías para mirar. Estoy más liviano. Cuánto llevo, cuánto tiempo, desde dónde, ya no me lo pregunto. ¿Acaso vos podrías responderte todo? Quizás necesite todas esas verdades y todas esas mentiras, para creerlas y para olvidarlas. Dejar de preguntarme todo esto de una puta vez. El olvido me horroriza, recordar también. Espero el milagro tendido. No sé si es así como debo esperar que todo pase. Me he quedado dormido con la tele encendida, con la sensación de esperar algo, sin darme prisa, como intuir una escena en una película, un final, no sé qué final. Después de todo, lo que vivimos pasa más o menos como en las películas. Algo comienza y luego eso que pasaba cambia, va para algún otro lado y luego termina. A nosotros nos pasa algo parecido. La diferencia es que no acaba nunca; y que algunas veces hacemos las mismas cosas, los mismos gestos, esas palabras, de modos distintos y ante personas diferentes. Vos sabés que dos días distintos te pueden convertir en dos personas distintas.
Mucho después supe que no debía esperar nada más. Digo, un final, un cierre como en las películas. Me desperté aliviado. Hay adentro, afuera, menos preguntas, menos respuestas. La correntada de aire atraviesa la casa, huele a ansiedad. Habría nuevas preguntas tal vez. Ahora eso no importa. Amanece”.

'Diario de los amantes adormecidos' – (A)lias

Fotografía: Paul Paper. Serie Epifanía.

4 de octubre de 2008

No te recordaré para no olvidarte


Hay historias que como el movimiento del mar, ese que vemos en la playa, desde nuestras orillas, aparecen ante nosotros incesantes, hipnóticas, infinitas. Historias que llegan a humedecernos el pecho y aunque parezcan finitas, recobran vida en momentos impensados. Asaltan nuestra memoria royéndonos alientos, musitándonos al oído “me gustas” o “me estás matando”. La que cuenta ‘Hiroshima Mon Amour’, esa conmovedora película dirigida por Alain Resnais en base al guión de Marguerite Duras, es una de ellas. Como el mar meciéndose, esta película trae una historia de amor imposible; la persistencia de la memoria atravesando a esa mujer y a ese hombre, a sus sombras y desolaciones, que viven un amor fortuito que saben tendrá destino de olvido.

……

Ella (en voz baja) — Oye... Igual que tú, yo conozco el olvido.
El — No, tú no conoces el olvido.
Ella — Igual que tú, estoy dotada de memoria. Y conozco el olvido.
El — No, tú no estás dotada de memoria.
Ella. — Como tú, también yo intenté luchar con todas mis fuerzas contra el olvido. Y he olvidado, como tú. Como tú, deseé tener una memoria inconsolable, una memoria de sombras y de piedra.
(…) Luché por mi cuenta, con todas mis fuerzas, cada día, contra el horror de no comprender ya en absoluto el por qué de recordar. Y como tú, he olvidado...

………

‘Hiroshima Mon Amour’ viene dando vueltas en mi cabeza hace rato ya aunque no la he visto en mucho tiempo. Me andan rondando ideas acerca del amor, la memoria y el olvido. ‘Hiroshima’ es una película sobre las consecuencias de la segunda guerra, lo es también sobre la historia de un encuentro amoroso entre dos personas que quieren olvidar su doloroso pasado, y es también un filme sobre el amor en todas sus etapas, sobre la memoria y el olvido.
Ella carga con su Nevers natal, en Francia, arrasada por la guerra. Él, con el horror de su familia perdida en Hiroshima. El amor les llega como bálsamo a tanto dolor, al flagelo casi físico de la memoria que aturde por la sola imposibilidad de olvidar. No quieren sufrir, y para hacerlo no quieren recordar para no tener que olvidar. El dolor y la memoria se entretejen circulares con el encuentro amoroso.
“Imposible hablar de Hiroshima. Lo único que se puede hacer es hablar de la imposibilidad de hablar de Hiroshima”, escribe Duras en el guión. La mirada de Resnais rehace la pasión desmesurada de Duras y encuentra en los cuadros, en el montaje, y en los personajes, un precioso y acompasado movimiento con la rara belleza de los textos que inundan cada escena; palabras que escriben y reescriben una historia, dos historias, necesarias, aunque te acaben, te maten, te humillen, te quemen. Hay una danza latente, trágica, que este filme –en la construcción de sus propios espacio y tiempo–, necesita y repite como un mantra: la pérdida irreparable, la necesidad del olvido. El alivio de dejar atrás lo que deseas dejar atrás.

26 de septiembre de 2008

Me gustas - Hiroshima mon amour



EL — Tú no has visto nada en Hiroshima. Nada.
ELLA — He visto todo, todo... también el hospital, estoy segura. El hospital existe en Hiroshima. Imposible no verlo.
EL — No has visto ningún hospital en Hiroshima. Tu no has visto nada en Hiroshima.
ELLA — Cuatro veces, en el museo.
EL — ¿Qué museo en Hiroshima?
ELLA — Cuatro veces en el museo de Hiroshima, he visto pasear a la gente, pensativa, entre las fotografías y las maquetas, a falta de otra cosa. Las explicaciones, a falta de otra cosa. Cuatro veces en el Museo de Hiroshima he observado a la gente, a mí misma, pensativa. El hierro... el hierro quemado, vulnerable como la carne. Cápsulas como flores... ¿quién lo hubiera pensado? Pieles humanas flotando, sobreviviendo... conservando aún la frescura de sus sentimientos.Piedras... piedras quemadas... piedras destrozadas. Cabelleras anónimas de las mujeres de Hiroshima, que habían perdido totalmente a la mañana al despertarse. Sentí mucho calor en la Plaza de la Paz. Diez mil grados en la Plaza de la Paz. Yo lo sé. La temperatura del sol en la Plaza de la Paz. ¿Cómo ignorarlo? La hierba, así de simple.
EL — Tú no has visto nada en Hiroshima. Nada.



ÉL.— ¿Por eso me dejaste subir a tu habitación anoche...? ¿porque era tu último día en Hiroshima?
ELLA. — No, en absoluto. Ni siquiera lo pensé.
ÉL. — Cuando hablas, me pregunto si estás mintiendo o si dices la verdad.
ELLA. — Estoy mintiendo. Y digo la verdad. Pero a ti no hay razón para que te mienta. ¿Para qué?
ÉL. — Dime... ¿te pasan a menudo historias como... ésta?
ELLA. — No muy a menudo. Me gustan los chicos...
(Pausa)
ELLA. — Soy de dudosa moralidad, ¿sabes?
(Sonríe)
ÉL. — ¿A qué llamas tú una dudosa moralidad?
(Tono muy ligero)
ELLA. — A dudar de la moralidad de los demás.
(Él se ríe con ganas)
ÉL. — Me gustaría volver a verte. Aunque el avión salga mañana por la mañana. Aunque seas de una dudosa moralidad.


ELLA — Y te encuentro a ti.
Te recuerdo. ¿Quién eres?
Me estás matando.
Eres mi vida.
¿Cómo iba yo a imaginarme que esta ciudad
estuviera hecha a la medida del amor?
¿Cómo iba a imaginarme que estuvieras hecho a la medida
de mi mismo cuerpo?
Me gustas. Qué acontecimiento. Me gustas.
Qué lentitud, de pronto.
Qué Dulzura.
Tú no puedes saber.
Me estás matando.
Eres mi vida.
Tengo tiempo de sobra. Te lo ruego.
Devórame.
Defórmame hasta la fealdad.
¿Por qué no tú?
¿Por qué no tú, en esta ciudad y en esta noche tan semejante a las demás que se
confunde con ellas?
Te lo ruego...



ELLA — Hi-ro-shi-ma. Tengo que cerrar los ojos para acordarme... (frase no incluida en el film). Quiero decir acordarme de cómo, en Francia, antes de venir aquí, me acordaba de Hiroshima. Siempre pasa lo mismo con los recuerdos...


Fragmentos del guión del film de Alain Resnais, escrito por Marguerite Duras.
Hiroshima mon amour (1959)
Dirección: Alain Resnais
Guión: Marguerite Duras
Elenco: Emmanuelle Riva, Eiji Okada

20 de septiembre de 2008

Llévame

1. El olvido

en la otra orilla de la noche
el amor es posible

–llévame–

llévame entre las dulces sustancias
que mueren cada día en tu memoria.

Alejandra Pizarnik, desde 'Los trabajos y las noches'. 1965
.
.
2. El camino
Trémula, la noche se está yendo con la madrugada. Duermes ángel, cobijada, amada.
"Yo no creo en la existencia de los ángeles, aunque mirándote me pregunto si eso es verdad, pero si lo hiciera los convocaría a todos, y les pediría que velaran por ti, que cada uno encendiera una vela para ti, para hacer brillante y claro tu camino", canta Nick Cave desde la bellísima 'Into my arms'.
Me tiendo a la luz. Estas canciones regresan luminosas de tanta belleza.
Me tiendo a tu luz.

“Baja, baja pequeño Henry Lee,
y permanece conmigo toda la noche.
No encontrarás a otra chica en éste maldito mundo,
que se pueda comparar a mí.
Y el viento aulló, y el viento sopló”.

Nick Cave y PJ Harvey & The Bad Seed, ‘Henry Lee’: http://es.youtube.com/watch?v=uHdNCHomHlU
.
Fotografía: Nan Goldin, NY

11 de septiembre de 2008

Sigur Rós en el MOMA - NY


Oriundos de Reykjavik (Islandia), el de Sigur Rós no es un caso más a la hora de pasar en limpio lo que sobresale en el horizonte sónico del planeta por estos tiempos. Banda de culto por donde se la escuche, Sigur Rós germinó hacia 1994 –su nombre podría traducirse como Rosa de la Victoria–, de la mano de su vocalista Jón Þór Birgisson. Con un sonido tan revelador como puro, el camino de estos islandeses va de la búsqueda al misterio y de la exploración sonora a la delicada belleza de sus canciones.
Llevan más de cinco álbumes editados desde el début Von (1997), al que le siguieron Von brigði (1998, remixes), y el impresionante Ágætis byrjun (1999). Lo siguiente fue más allá de toda convención discográfica del mainstream. Se trató de un álbum sin título, con canciones sin nombres, con un booklet de hojas en blanco para que las llene el que escucha la obra, y además, sin un lenguaje conocido.
El disco bautizado ( ) (2001) es una invitación a que la gente sea partícipe del proceso creativo de una obra de alguna manera en proceso. La sonoridad Sigur Rós en este disco fue de neto corte experimental. En ( ) no hay nada establecido, es lúdico, es gutural, hasta primitiva, como los balbuceos y sonidos vocales que funcionan como un instrumento y cuyo lenguaje ellos bautizaron como volenska (o hopelandic).
Takk… (2005) fue lo siguiente donde “Hoppípolla” y “Glósóli” sobresalen con dos videos/gemas que confirman que para los Sigur Rós es tan importante el sonido como la representación visual, tanto de su arte como de sus videos. Belleza en estado puro.
Vale la pena buscar Heima, el primer DVD en vivo de la banda y un álbum doble con rarezas, vivos y lados B que data de ese año también. En cualquier caso, a Sigur Rós se puede llegar por muchos caminos, lo justifica la reivindicación de la música como estímulo para el placer, para los sentidos, con un lenguaje que no necesita traducirse ni entenderse desde ninguna lógica y cuyo magma sonoro saludablemente desafía los cánones del rock convencional.

Hace poco, el 17 de junio pasado, Sigur Rós ofreció un concierto especial en el Museo de Arte Moderno de New York (MOMA), en el día de la independencia de Islandia, repasando temas de todos sus discos. Gracias a Current.tv podemos ver en forma gratuita y parcial, 46 minutos de ese vivo maravilloso.

http://current.com/topics/77037582_sigur_ros

6 de septiembre de 2008

Tres cuadros: agua tierra aire




1. La belleza del movimiento

Siempre recuerdo esas palabras de Lennon, ‘la vida es eso que te está pasando mientras vos te empecinás en hacer otras cosas’. Debo dejar de pensarlo seriamente, y subirme a un bote y bajarme por los rápidos del río Juramento. Hay nuevas lecturas desde el abismo, el sol de la tarde en el balcón que nadie saltó, el viejo Symns regresando después de tanto, apuntes sobre cine e identidad que mostraré por ahí, llamadas vacías, voces vacías, gente vacía. Regreso por las canciones de Leonard Cohen y Marvin Gaye, mientras Editors atrona en la bandeja. Estoy saliendo al mundo nuevamente, y cuando empiezo a mirar todo de nuevo ya no se muy bien cuáles son -o eran- mis calles favoritas, las sombras, balcones o aromas preferidos. A veces creo que esta ciudad, como todas, está hecha de una trama de misterios y secretos que se develan de modos sigilosos, y en la que nosotros operamos como actores vacuos, casuales, incidentales. Definitivamente esto no es una fábula de Esopo. La tragedia es anacrónica, y últimamente solo balbuceo. Me lo merezco: ‘ser el siguiente acto que espera entre bastidores’ como dice Yorke. Me estoy quedando sin creencias, ni siquiera en los proverbios creo. "Ubi dubium ibi libertas" (Donde hay duda, hay libertad) reza un proverbio latino. ¿Debería empezar a creer en ellos acaso? ¿Creer en algo para asirte de ello?
Varias horas después un fragmento de “Mi amada estanque azul huerto cabellos”, desde ‘Todo el viento del mundo’, de Edgard Bayley.
(…)
“te doblegas te curvas en tu fiebre antigua en tu costado
los dos solos devorando toda noche toda celda
súbito amanecer canal del sueño
lengua que disuelvo en mi silencio en mis dos puertos
tibio cuerpo llegada partida del mar polo irremediable
y humedecido y nadando entre cataclismos y lámparas y brazos
sin memoria sin nombre
abierto al dios que nos recrea
en cada espasmo de labios azules de piedras azules
en la nuca en la espuma en el purísimo rescoldo
desciendo al día primero a la primera mañana al aviso inicial
por tus ojos por tu boca por tu sexo penetro me despido
pierdo altura razón vidamuerte te tomo me disuelvo
y otra vez te amo soy el día cerca de tus hojas
un río una voz”.


2. Los dos viajes
“Puede decirse que la fuga ha terminado, pero también que sigues de viaje en tu casa, por la carretera perdida.
El mundo se te ha convertido, tras tu lento regreso, en un país extranjero donde ya no existe la necesidad de huir de él ni tampoco la de volver a casa.
Antes de que el mundo fuera un país extranjero, la literatura era un viaje, una odisea. Había dos odiseas, una era la clásica, una epopeya conservadora, que iba desde Homero a James Joyce y en la que el individuo regresaba a casa con una identidad reafirmada, a pesar de todas las dificultades, por el viaje a través del mundo y también por los obstáculos hallados en su camino: Ulises, en efecto, volvía a Ítaca, y Leopold Bloom, el personaje de Joyce, también, en su caso lo hacía en una especie de viaje circular de la repetición edípica. La otra odisea era la del hombre sin atributos de Musil, que se movía, al contrario que Ulises, en una odisea sin retorno y en la que el individuo se lanzaba hacia delante, sin volver jamás a casa, avanzando y perdiéndose continuamente, cambiando su identidad en lugar de reafirmarla, disgregándola en aquello que Musil llamaba «un delirio de muchos.
(…) Alma y viaje son los conceptos sobre los que indaga con más obstinación y frecuencia el viajero Montaigne, que parece estar huyendo de la oscura tumba en la que yace el espíritu de su tiempo: “El alma tiene ahí (en el viaje) un continuo ejercicio al observar las cosas desconocidas y nuevas; y no conozco en absoluto mejor escuela para formar la vida que proponerle incensantemente la diversidad de tantas otras vidas”.

Fragmento de ‘El mal de Montano’, Enrique Vila-Matas. (Anagrama, Barcelona 2002).


3. Una falsa violación, un haiku
Guada me mostró algo de este chabón. La obra del fotógrafo nipón Nobuyoshi Araki (Tokio, 1940) no es de medias tintas. Se tensa entre la pasión y el odio. Para él, la fotografía es, entre otras cosas, «obscena, una acción amorosa, una falsa violación, un haiku» o un «viaje sentimental». Es implicación personal, es emocional, es toda intensidad hasta la obsesión. Y Tokio es el escenario dramático de la puesta donde el sexo en cuadros brumosos se confunde con jovencitas en sumisión y fetichismo. La mirada de Araki no pasa desapercibida. Vale darse una vuelta.
http://www.arakinobuyoshi.com/
http://www.photology.com/schede/gallery/artisti/SCHEDA2.ASP?ID=3
http://www.lafabricagaleria.com/es/artistaficha.php?idautor=17

Fotografía: Nobuyoshi Araki. Serie diary 2005, y Serie kaori 2002.